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El electorado republicano es particularmente sensible a los
problemas de seguridad. Pero también en ese sector la crisis
económica terminó adueñándose de las preocupaciones.
Cálculos moderados estiman que el desempleo podría llegar en pocos meses a 7%, casi el doble que lo considerado por mucho tiempo aceptable en Estados Unidos. El ingreso promedio actual se sitúa por debajo del de 1999, entre una catarata de indicadores que invitan al pesimismo.
Otra de las herencias a pagar que recibirá quien hoy sea consagrado presidente es la succionadora de fondos que representan Irak y Afganistán. Según la campaña demócrata, la presencia norteamericanaen Bagdad tiene un costo mensual de 10.000 millones de dólares. Todo ello contribuye a un déficit estimado en 450.000 millones de dólares en el presente ejercicio, que llegó a ser mucho mayor en 2006, luego de que la administración Bush revirtiera por completo el superávit que había legado Bill Clinton en 2001.
En los cruces retóricos de la campaña, McCain disparó contra el «redistribucionista en jefe» Obama. Según el veterano de Vietnam, su rival no se preocupa por cómo producir riqueza ni cree en la iniciativa privada, sino que busca que un Estado voraz reparta las ganancias entre los ciudadanos. En tanto, el abogado nacido en Hawai acusó a su oponente de querer enriquecer a los « millonarios y multimillonarios». Obama aludió así a la tendencia a una ampliación de la brecha entre el extremo más rico y más pobre de la economía que caracterizó al país desde 1960, situación que se consolidó por los recortes impositivos de la era Bush.
Citado por «Los Angeles Times», Alex Brill, del conservador American Enterprise Institute for Public Policy Research, alertó que «es improbable que la política que Obama ha propuesto dé resultados para un crecimiento económico. No podés acusar al sistema impositivo de la falta de equidad». Donde el senador por Illinois dice ver más justicia social, el de Arizona estima ahogo de la economía.
En la vereda opuesta, Jared Bernstein, del Economy Policy Institute, sostuvo que «el sistema de salud, la educación, las ayudas a los niños y los servicios preescolares públicos van a ser más necesarios en el futuro».
Si hay que atenerse a lo dicho durante la campaña, la diferencia instrumental más importante está relacionada con cómo recortar los impuestos. Un estudio de The Independent Tax Policy Center concluyó que McCain rebajaría gravámenes por 4,2 billones de dólares hacia 2018, y Obama lo haría por 2,9 billones.
¿Cómo van a hacer para llevar adelante una agenda social sin que se les descalabre más el presupuesto?, preguntó este diario a Federico de Jesús, vocero de Obama. «Las políticas fracasadas de los republicanos han producido la situación que tenemos. Nuestro esquema es muy sencillo. Vamos a restituir las exenciones impositivas que dispuso Bush para los más ricos y vamos a reducir los impuestos a 95% de la población. Además, la guerra de Irak nos está llevando 10 mil millones de dólares al mes». Al respecto, Barack Hussein Obama anunció que quiere de regreso para 2010 a la mitad de las tropas presentes en el país árabe, estimadas hoy en 150.000 hombres. El Pentágono dice que allí la violencia se redujo en 80% desde el pico de 2006.
Más empantanada parece la situación en Afganistán, donde EE.UU. aporta 33 mil de los 65 mil efectivos internacionales. Hace pocos días, el gobierno de Bush dejó trascender que busca llegar a un acuerdo nada menos que con los talibanes, responsables junto a Osama bin Laden por los atentados del 11 de setiembre de 2001.




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