4 de noviembre 2008 - 00:00

El dilema de tener que gastar y sufrir por una caja vacía

El electorado republicano es particularmente sensible a losproblemas de seguridad. Pero también en ese sector la crisiseconómica terminó adueñándose de las preocupaciones.
El electorado republicano es particularmente sensible a los problemas de seguridad. Pero también en ese sector la crisis económica terminó adueñándose de las preocupaciones.
Nueva York (enviado especial) - «Lo responsable, ahora mismo, es darle a la economía la ayuda que necesita. No es el momento de preocuparse por el déficit», sentenció semanas atrás el último premio Nobel de Economía, Paul Krugman, en su columna de «The New York Times».

Fiel a su estilo, este docente de la Universidad de Princeton alertó a Barack Obama, en la hipótesis de un triunfo en las elecciones de hoy, sobre el riesgo de «un coro de personas a su alrededor diciéndole que tiene que ser responsable, que los grandes déficits que el gobierno tendrá el año próximo son inaceptables». Krugman no se esfuerza por convencer de lo mismo a John McCain; descarta que el republicano entona la misma canción que los que descreen de la utilidad del gasto público.

Más allá de la opción que tome el futuro jefe de la Casa Blanca, lo cierto es que quien gane deberá lidiar con importantes bocas de salida de dinero público y con un déficit creciente.

Un importante ejecutivo europeo de uno de los principales bancos de Wall Street recibió a este enviado. Si los ventanales no tuvieran aislación acústica, se escucharía probablemente la queja de las gigantescas grúas que trabajan en el Ground Zero. «Va a haber mayor gasto, pero el sistema estadounidense tiene rigideces y el Congreso cumple un papel importante en el tema presupuestario e impositivo», señala. Según el cálculo de esa entidad, la recesión está asegurada para la economía local el año próximo.

Por un lado, es muy probable que el fisco estadounidense deba tomar medidas excepcionales para evitar el quiebre social que podría significar el desalojo de centenares de millones de personas de sus viviendas hipotecadas. Con ello, la lista de demandas sociales recién comienza. El país afronta deudas referidas al sistema de salud e infraestructura, entre otras, que motivaron promesas de diverso tipo durante la campaña.

  • Desempleo

    Cálculos moderados estiman que el desempleo podría llegar en pocos meses a 7%, casi el doble que lo considerado por mucho tiempo aceptable en Estados Unidos. El ingreso promedio actual se sitúa por debajo del de 1999, entre una catarata de indicadores que invitan al pesimismo.

    Otra de las herencias a pagar que recibirá quien hoy sea consagrado presidente es la succionadora de fondos que representan Irak y Afganistán. Según la campaña demócrata, la presencia norteamericanaen Bagdad tiene un costo mensual de 10.000 millones de dólares. Todo ello contribuye a un déficit estimado en 450.000 millones de dólares en el presente ejercicio, que llegó a ser mucho mayor en 2006, luego de que la administración Bush revirtiera por completo el superávit que había legado Bill Clinton en 2001.

    En los cruces retóricos de la campaña, McCain disparó contra el «redistribucionista en jefe» Obama. Según el veterano de Vietnam, su rival no se preocupa por cómo producir riqueza ni cree en la iniciativa privada, sino que busca que un Estado voraz reparta las ganancias entre los ciudadanos. En tanto, el abogado nacido en Hawai acusó a su oponente de querer enriquecer a los « millonarios y multimillonarios». Obama aludió así a la tendencia a una ampliación de la brecha entre el extremo más rico y más pobre de la economía que caracterizó al país desde 1960, situación que se consolidó por los recortes impositivos de la era Bush.

  • Resultados

    Citado por «Los Angeles Times», Alex Brill, del conservador American Enterprise Institute for Public Policy Research, alertó que «es improbable que la política que Obama ha propuesto dé resultados para un crecimiento económico. No podés acusar al sistema impositivo de la falta de equidad». Donde el senador por Illinois dice ver más justicia social, el de Arizona estima ahogo de la economía.

    En la vereda opuesta, Jared Bernstein, del Economy Policy Institute, sostuvo que «el sistema de salud, la educación, las ayudas a los niños y los servicios preescolares públicos van a ser más necesarios en el futuro».

    Si hay que atenerse a lo dicho durante la campaña, la diferencia instrumental más importante está relacionada con cómo recortar los impuestos. Un estudio de The Independent Tax Policy Center concluyó que McCain rebajaría gravámenes por 4,2 billones de dólares hacia 2018, y Obama lo haría por 2,9 billones.

    ¿Cómo van a hacer para llevar adelante una agenda social sin que se les descalabre más el presupuesto?, preguntó este diario a Federico de Jesús, vocero de Obama. «Las políticas fracasadas de los republicanos han producido la situación que tenemos. Nuestro esquema es muy sencillo. Vamos a restituir las exenciones impositivas que dispuso Bush para los más ricos y vamos a reducir los impuestos a 95% de la población. Además, la guerra de Irak nos está llevando 10 mil millones de dólares al mes». Al respecto, Barack Hussein Obama anunció que quiere de regreso para 2010 a la mitad de las tropas presentes en el país árabe, estimadas hoy en 150.000 hombres. El Pentágono dice que allí la violencia se redujo en 80% desde el pico de 2006.

    Más empantanada parece la situación en Afganistán, donde EE.UU. aporta 33 mil de los 65 mil efectivos internacionales. Hace pocos días, el gobierno de Bush dejó trascender que busca llegar a un acuerdo nada menos que con los talibanes, responsables junto a Osama bin Laden por los atentados del 11 de setiembre de 2001.
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