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31 de diciembre 2015 - 18:19

El mundo festejó el año nuevo con temor a nuevos atentados

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El mundo recibió el nuevo año con un importante dispositivo de seguridad, particularmente en Europa, frente al riesgo de nuevos atentados, tan solo unas semanas después de los mortíferos ataques de París.

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A causa de la diferencia horaria, el derroche de efectos pirotécnicos por encima del icónico puente de la bahía de Sídney y de su Ópera fue el primer gran espectáculo de Año Nuevo. La mayor ciudad de Australia, donde se han visto los primeros fuegos artificiales, organizó este año los festejos aún más a lo grande, desembolsando 7 millones de dólares australianos (4,6 millones de euros) para 12 minutos de espectáculo.

Aunque Hong Kong, Pekín, Singapur y otras megalópolis asiáticas se pusieron al nivel de Sídney. La velada fue muy sobria en la sultanía de Brunéi, donde las autoridades prohibieron cualquier celebración de fin de año en virtud de una concepción propia de la ley islámica.

Sin embargo, en Europa, los festejos estuvieron marcados por el temor. En Bruselas, por ejemplo, las celebraciones han sido anuladas después de que seis personas fueron detenidas por amenazas de atacar la ciudad durante las fiestas de fin de año.

La capital francesa, aún en estado de shock por las masacres del 13 de noviembre (130 muertos), realizó por su parte un enorme despliegue policial y militar para la noche de San Silvestre. Pese a esta amenaza, en Asia, en Oriente Medio, en África, en Europa y finalmente en América, millones de personas celebrarán en las calles las doce campanadas de medianoche entre fuegos artificiales, conciertos y espectáculos de luz.

En París, todavía traumatizada por los atentados, estarán prohibidos los espectáculos de fuegos artificiales por "decencia", según el entorno de la alcaldesa Anne Hidalgo. La tradicional celebración de Año Nuevo en los Campos Elíseos se mantiene pero con sobriedad y 1.600 policías y gendarmes para vigilar la famosa avenida.

Muchos otros países pusieron en alerta máxima a sus fuerzas del orden, como Turquía, donde se frustró un atentado suicida en Ankara. La emblemática Plaza Roja de Moscú, tradicional punto de encuentro en Año Nuevo, permanecerá, por primera vez cerrada al público por temor también a un atentado.

En Madrid se organizó un dispositivo de seguridad sin precedentes, mientras que, en Londres, cerca de 3.000 policías vigilaron los tradicionales fuegos artificiales a orillas del Támesis.

En Berlín, la canciller Angela Merkel se mantuvo firme en su controvertida política de puertas abiertas para los migrantes, afirmando en su mensaje que su llegada constituye "una oportunidad" para Alemania. En Egipto, donde las autoridades buscan desesperadamente atraer de nuevo a los turistas, se dispusieron importantes celebraciones ante las pirámides de El Cairo, con numerosos artistas invitados.

En la vecina Franja de Gaza, el movimiento islamista palestino Hamas prohibió las fiestas de Año Nuevo en lugares públicos, al considerarlas una ofensa a los "valores y tradiciones religiosos".

Nueva York acogiò a un millón de personas en Time Square para festejar la llegada de 2016 con las actuaciones de artistas como Demi Lovato o Jessi J, pese a un importante dispositivo de seguridad.

En Rio de Janeiro, la playa de Copacabana recibió a dos millones de personas.

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