Madrid - Luego de meses de recibir descalificaciones por el apoyo a George W. Bush en la invasión a Irak, el presidente del gobierno español José María Aznar pasó a la ofensiva y acusó ayer a la oposición de ir «en pelotas» a las elecciones municipales y auto-nómicas que se celebrarán el 25 de mayo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La oposición a la guerra protagonizó el debate en España en los últimos meses y activó una serie de manifestaciones callejeras casi sin precedentes en el país. El oficialismo pareció durante un tiempo estar a la defen-siva, sufrió algunas bajas en sus filas -la mayoría de segundo nivel-y las encuestas por primera vez desde la asunción de Aznar, mostraron al Partido Popular (PP) claramente por debajo del Partido Socialista (PSOE).
Aznar aseguró ante la Junta Directiva de su partido que con el rápido fin de la guerra de Irak, que despertó el rechazo de la mayoría de los españoles, «se apaga el ruido y la polvareda» y queda atrás la protesta porque «la política no es cosa de agitación, sino de ideas; no de pancartas, sino de proyectos; y ahí, unos estamos vestidos y otros van en pelotas».
El líder del PP anunció un paquete de reformas económicas que serán aprobadas el próximo viernes por el Consejo de Ministros, buscando centrar el debate en el plano económico, sin duda el punto fuerte de su gestión. Desde 1996 descendió el desempleo y se alejó la recesión que había acompañado a Felipe González en el último tramo de su gobierno, pero un tema que ahora podría complicarle el horizonte al actual jefe de Gobierno es el enorme costo de la vivienda que se torna inalcanzable para la mayoría de los españoles, aun más que para la clase media argentina.
• Acusaciones
Aznar acusó a la «coalición Llamazares-Zapatero» --crea-ción discursiva del candidato no avalada por los hechos-, formada por Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida (IU), y José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE, de ver el fin de la guerra como «una mala noticia» y los acusó de buscar «atajos», fuera de las urnas, para llegar al poder.
El mandatario agregó que la oposición intentó doblegar al gobierno con la «presión de la calle», pero precisó que es en las urnas donde se produce «la alternancia democrática». Aznar aprovechó esta intervención para responder las acusaciones del líder del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Xabier Arzalluz, cuyo partido gobierna en el País Vasco, a quien acusó de haber perdido el norte cuando afirmó que los vascos están «casi en guerra con Madrid». El presidente dijo que Arzalluz «tiene una obsesión insana por demostrar un enfrentamiento que no existe». Los oficialistas vascos celebraron el fin de semana el Aberri Eguna, la fiesta patria, y allí ratificaron sus planes soberanistas, un tema que puede encender nuevamente la mecha en la región. Las elecciones de mayo clarificarán -o no-el panorama.
Dejá tu comentario