9 de mayo 2005 - 00:00

El Frente y los blancos polarizan

Montevideo (enviado especial) - El Frente Amplio logró ayer superar su propio umbral de crecimiento territorial y dar un paso decisivo en la acumulación de poder institucional, necesaria para dar gobernabilidad al presidente socialista Tabaré Vázquez.

Con Montevideo, Canelones, Salto y Paysandú en el haber del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), y la pelea cabeza a cabeza en varios distritos, entre ellos el estratégico Maldonado, la extensión territorial del oficialismo es evidente, que se suma a la mayoría absoluta lograda en su momento en ambas cámaras legislativas.

Tanto el mapa electoral, definido ayer como los resultados de las presidenciales de octubre, marcan un país dividido por mitades entre adherentes de la coalición de centroizquierda y votantes de centro y centroderecha. Dentro de este último hemisferio, el Partido Nacional (PN, del ex presidente Luis Alberto Lacalle) parece tener una sólida mayoría ante su rival histórico, el Partido Colorado (PC, del ex mandatario Julio María Sanguinetti).

Desde 1989, cuando Tabaré Vázquez fue electo intendente de Montevideo, el Frente Amplio renovó su victoria en la capital en otras dos elecciones locales, en 1994 y 2000, con Mariano Arana como candidato. Ese triunfo en la principal ciudad uruguaya se repitió en las diferentes presidenciales, pero la fuerza de la coalición centroizquierdista fue menor y hasta exigua en distritos del interior con tradición colorada y blanca.

Mientras en Montevideo el Frente Amplio rondaba en los últimos quince años 60% de los votos, la coalición apenas podía lidiar en departamentos con cinco décadas de tradición blanca, como Flores, Colonia o Durazno, o en distritos disputados entre los partidos tradicionales, como Rivera o Florida.

Ya en las elecciones presidenciales del 31 de octubre pasado, el EP-FA había ganado claramente en departamentos del interior (como Maldonado, con 48% de los votos), en el marco de una avalancha de apoyos que le permitió consagrar como presidente a Vázquez sin la instancia del ballottage. Sin embargo, en el gobierno se temía que aquella victoria no se tradujera en apoyos a los candidatos a intendente,teniendo en cuenta lo difícil que es romper la tradición en distritos menos cosmopolitas que Montevideo y que guardan una conducta electoral estable que ayer pareció quebrarse.

• Definición

Ni bien emitió su voto, el ex presidente blanco Luis Alberto Lacalle definía ante este diario «un escenario institucional que se va a mantener así por varios años». «El poder en este país se reparte entre un gobierno de la coalición de centroizquierda y el Partido Blanco. Es un hecho objetivo y la dialéctica deberá ser entre ambos centros de poder-», analizaba Lacalle en un mensaje que mortifica a los colorados, que se transformaron en una fuerza marginal en varios distritos.

El Partido Nacional logró recomponerse en octubre pasado, cuando su candidato presidencial,
Jorge Larrañaga, alcanzó 36% de los votos, más de quince puntos más que lo obtenido por Lacalle en 1999. De acuerdo con los resultados que conseguía anoche, el Partido Nacional podría retener Maldonado y conservó bastiones como San José o Colonia.

Ignacio Zuasnabar, director de Opinión Pública de la firma Equipos Mori, evaluó ante
Ambito-Financiero que «pese a que hay que aguardar el escrutinio definitivo, si se observa que el Frente consigue por primera vez poner un pie en una intendencia del interior, y se analiza el ciclo cumplido por el Partido Nacional (blanco) en los últimos dos años, está claro que ambas formaciones tienen motivos para ver el lado positivo del resultado electoral». En cualquier caso, el PN se encuentra en medio de una disputa por el liderazgo, que tiene a la corriente herrerista de Lacalle como representante de los sectores de centro y centroderecha y a Larrañaga con un discurso al que algunos ven similitudes con el de Néstor Kirchner.

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