Un diminuto escarabajo originario del sudeste asiático ya está presente en todos los continentes, excepto la Antártida, y representa una creciente amenaza para los árboles. El insecto, conocido como barrenador polífago de los orificios de bala, fue detectado en unas 680 especies de árboles y plantas leñosas pudiendo trasladarse oculto en madera, plantas y materiales de embalaje.
Uno de los países más afectados es Sudáfrica, donde la plaga fue detectada por primera vez en 2012 y reconocida oficialmente cinco años después. Desde entonces, avanzó hasta estar presente en ocho de las nueve provincias del país. Los especialistas incluso temen que ya haya llegado a Limpopo, el único territorio donde todavía no fue identificado.
Francois Roets, profesor de ecología de la conservación y entomología de la Universidad de Stellenbosch, lo define como “el invasor perfecto”. “Este pequeño escarabajo reúne todas esas cualidades en uno solo”, explicó a CNN, en referencia a las características que hacen que una especie invasora sea especialmente difícil de controlar.
El barrenador polífago de los orificios de bala ya afectó a unas 680 especies de plantas y puede viajar oculto en madera y embalajes.
ZW de Beer
El problema no está únicamente en el daño que provoca el insecto. Cuando perfora un árbol para reproducirse, transporta esporas de un hongo que se desarrolla dentro de la planta. El microorganismo bloquea los vasos que permiten transportar agua y nutrientes, además de interferir con las defensas naturales del árbol. Como consecuencia, las plantas presentan síntomas similares a los de una sequía y pueden terminar muriendo.
La velocidad con la que se reproduce también dificulta el control. Una sola hembra puede iniciar una colonia sin necesidad de encontrar previamente un macho. Además, su pequeño tamaño y la capacidad de ocultarse dentro de la madera facilitan su traslado accidental hacia nuevas zonas.
En Johannesburgo, el avance de la plaga llegó a modificar el paisaje urbano. Imágenes satelitales tomadas en 2022 mostraron grandes sectores donde habían desaparecido árboles de las calles. Ante la falta de un tratamiento capaz de detener la infestación, una de las principales medidas consiste en retirar y destruir los ejemplares afectados antes de que los insectos pasen a otros.
La plaga ya afecta a varios países y amenaza con generar costos millonarios
El impacto económico puede ser enorme. Un estudio elaborado por investigadores de las universidades de Stellenbosch y Pretoria calculó en 2022 que la invasión podría generar hasta 275.000 millones de rands en costos para Sudáfrica durante una década, unos u$s18.500 millones según el valor de entonces. El cálculo contemplaba, entre otros factores, la eliminación de millones de ejemplares.
“Probablemente podría causar mucho más daño del que hemos estimado”, advirtió Brian van Wilgen, coautor de esa investigación.
Los intentos por frenar la expansión continúan. Investigadores estudian el uso de avispas parásitas, ácaros y nematodos como posibles controles biológicos, aunque todavía no existe una solución definitiva. Los especialistas advierten, además, que cualquier método debe probarse cuidadosamente para evitar generar un nuevo problema ambiental.
El fenómeno excede a Sudáfrica. El estudio publicado en junio señala que el barrenador ya se estableció también en países como España, Uruguay y Turquía. Su capacidad para adaptarse a distintos climas podría favorecer una expansión todavía mayor, especialmente a medida que aumentan las temperaturas.
Las especies invasoras ya generan costos superiores a los u$s423.000 millones cada año a nivel mundial. En el caso de este pequeño escarabajo, los investigadores temen que la falta de recursos para combatirlo termine permitiendo que su avance sea todavía más difícil de detener.