Durante años, David Ellison fue visto en Hollywood como el hijo multimillonario de Larry Ellison que podía entrar al cine con una chequera imposible de igualar. Dos décadas después, aquella etiqueta de “nepobaby” quedó atrás: el productor está a un paso de controlar un negocio de miles de millones de dólares y algunas de las marcas más grandes del entretenimiento.
De "nepobaby" a rey de Hollywood: la historia no contada de David Ellison y su imperio de US$ 111.000 millones
Antes de meterse de lleno en los grandes negocios de Hollywood, Ellison pasó por varios fracasos y años intentando hacerse un nombre propio.
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Después de varios tropiezos en sus primeros años, Ellison terminó construyendo uno de los grupos más grandes de Hollywood.
Su entrada a la industria estuvo marcada por varios tropiezos. Antes de convertirse en uno de los empresarios más poderosos del sector, quiso actuar, sufrió un fuerte fracaso en taquilla y pasó varios años tratando de demostrar que detrás de la fortuna familiar había algo más que dinero para financiar películas.
Los primeros años en Los Ángeles: el peso de ser el hijo de Larry Ellison
De joven pasó dos veranos trabajando en Oracle, donde llegó a ocuparse de tareas relacionadas con sitios web. Sin embargo, pronto entendió que el software no era lo suyo. Primero estudió negocios en Pepperdine y después se volcó al cine en la Universidad del Sur de California.
Los aviones eran otra de sus grandes obsesiones. Aprendió a pilotear y practicó acrobacias aéreas mientras buscaba un lugar delante de cámara. En 2006 dejó la universidad para actuar en “Flyboys”, protagonizada por James Franco y ambientada durante la Primera Guerra Mundial.
La película costó alrededor de u$s60 millones y apenas recaudó u$s13 millones. El fracaso reforzó una mirada que ya circulaba sobre él en Hollywood, donde algunos lo ubicaban dentro del llamado “dumb money”: inversores con grandes fortunas que desembarcaban en el mundo del entretenimiento sin demasiada experiencia y estaban dispuestos a asumir pérdidas importantes.
Intentó sacar adelante “Northern Lights”, inspirada en un amigo que había muerto en un accidente aéreo. Taylor Lautner llegó a sumarse al elenco, pero se alejó y el film nunca se concretó. Tras algunos papeles menores, Ellison abandonó la actuación y se concentró de lleno en producir.
El fenómeno Skydance: Las películas y franquicias que cambiaron su reputación
Skydance Media nació en 2010 y tomó su nombre de las maniobras aéreas conocidas como “skydancing”. La compañía comenzó a funcionar desde un hangar del aeropuerto de Santa Mónica y consiguió un acuerdo para trabajar junto con Paramount en títulos de gran presupuesto.
Entre sus primeros trabajos estuvo “Temple de acero”, de los hermanos Coen, que recibió diez nominaciones al Oscar. Poco después apareció “Misión: Imposible – Protocolo Fantasma”, con Tom Cruise, y Skydance empezó a ganar espacio en proyectos cada vez más ambiciosos.
El salto se dio en 2013 con “G.I. Joe: El contraataque”, “Guerra Mundial Z” y “Star Trek: En la oscuridad”. Esos estrenos hicieron que los títulos respaldados por la productora superaran los u$s1.000 millones de recaudación mundial durante ese año y ampliaron su presencia dentro de las principales franquicias de Hollywood.
El punto de inflexión fue “Top Gun: Maverick”. Jerry Bruckheimer contó que la película atravesaba dificultades durante su desarrollo y que Ellison financió la incorporación de otro guionista para intentar destrabarla. Finalmente recaudó cerca de u$s1.500 millones en todo el mundo y se convirtió en uno de los mayores éxitos de Paramount.
Skydance también se expandió hacia televisión, animación y videojuegos. Más de una década después de su creación, aquella productora nacida en un hangar ya tenía el tamaño suficiente para intentar comprar uno de los estudios con los que había trabajado desde sus comienzos.
Cómo logró la compra de Paramount y venció a Netflix por Warner Bros. Discovery
En 2025, Skydance cerró la compra de Paramount por alrededor de u$s8.000 millones. Ellison quedó como presidente y CEO del nuevo grupo, mientras su familia y RedBird Capital tuvieron un papel central en el financiamiento.
Warner Bros. Discovery apareció poco después como el siguiente objetivo. El principal obstáculo era Netflix, que ya había alcanzado un acuerdo para comprar la compañía. Durante meses hubo distintas propuestas mientras el directorio mantenía su respaldo al trato firmado con la plataforma de streaming.
La disputa cambió cuando el grupo encabezado por Ellison ofreció u$s31 por acción, completamente en efectivo. También aceptó pagar una penalidad de u$s7.000 millones si la operación fracasaba por cuestiones regulatorias y cubrir los u$s2.800 millones que Warner debía desembolsar para romper su compromiso previo. Larry Ellison, además, se comprometió a aportar capital adicional en caso de que hiciera falta.
El directorio de Warner Bros. Discovery consideró superior la nueva propuesta y le dio a Netflix la posibilidad de igualarla. La plataforma decidió no elevar su oferta porque, al precio necesario para seguir en carrera, la adquisición dejaba de resultarle atractiva desde el punto de vista financiero. Los accionistas aprobaron finalmente la venta.
La transacción contempla unos u$s81.000 millones por el capital de la compañía y alcanza aproximadamente u$s111.000 millones al sumar la deuda asumida. El Departamento de Justicia estadounidense autorizó la fusión, aunque California y otros 11 estados intentaron frenarla mediante una demanda antimonopolio. La disputa judicial terminó resolviéndose y dejó atrás uno de los principales obstáculos pendientes.
La estructura resultante podría comenzar con cerca de u$s79.000 millones de deuda neta. A eso se suma una meta de alrededor de u$s6.000 millones en ahorros para integrar negocios de semejante tamaño.
Las condiciones pactadas también incluyen compromisos sobre la actividad cinematográfica. Paramount deberá mantener al menos 30 estrenos anuales durante la primera etapa, llevar posteriormente esa cantidad a 32 e invertir u$s1.500 millones adicionales en producción de cine y televisión dentro de Estados Unidos.





