El mercado y las mineras esperan que la división del Congreso frene eventuales reformas de Castillo

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El rival de Keiko Fujimori propuso durante la campaña tomar hasta el 70% de las ganancias de esas empresas, que han sido clave en el modelo de desarrollo del país desde hace dos décadas.

Lima - Los observadores del mercado y la minería de Perú desconfían de una victoria del socialista Pedro Castillo, quien construía al cierre de esta edición una estrecha ventaja electoral, aunque ven un posible rayo de luz: una votación muy dividida podría obstaculizar sus planes de reformas radicales.

El candidato de izquierda ha inquietado a mineras e inversionistas desde su sorpresiva victoria en la primera vuelta de abril, prometiendo cambiar la constitución y tomar hasta el 70% de las ganancias de las firmas mineras.

Ayer, el exmaestro y líder sindical tenía una ventaja mínima, sobre su rival conservadora y cercana a los mercados, Keiko Fujimori, con la mayoría de los votos contados. El sol y la bolsa se hundieron. Un conteo final puede tardar días en llegar.

“El único factor positivo, incluso si Castillo gana, es que el resultado de las elecciones muestra que el país está muy dividido”, dijo Guillaume Tresca, estratega senior de mercados emergentes de Generali Asset Management.

“Y con un Congreso dividido será muy difícil para él implementar reformas estructurales y disruptivas”, agregó.

Gane quien gane el voto presidencial, Perú tendrá un parlamento fragmentado con diez partidos políticos diversos y ninguno con mayoría. Los socialistas de Perú Libre de Castillo tendrán el bloque más grande seguido por los conservadores de Fujimori.

Además, el Congreso de Perú ha disfrutado chocar con la Presidencia en el pasado, incluyendo el controvertido juicio político contra el centrista Martín Vizcarra que lo obligó a renunciar el 2020 y desató fuertes protestas.

Las mineras del país se mantuvieron tranquilas el lunes mientras esperaban el resultado final, pero los expertos de la industria del cobre dijeron que las marcadas divisiones políticas en el país obligarían a cualquier nuevo líder a adoptar una postura más basada en el diálogo.

Roque Benavides, presidente del directorio de la minera local Buenaventura, dijo que las mineras podrían estar de acuerdo con cosas como subir tributos pero medidas más drásticas como nacionalizaciones simplemente bloquearían las inversiones en el país. “Creo que ninguno de los dos candidatos puede imponer su posición y por lo tanto creo que los cambios dramáticos, drásticos, son muy discutibles”, dijo.

Francisco Acuña, analista basado en Santiago de la consultora CRU, agregó que era muy probable que el nuevo gobierno deba negociar y llegar a un consenso.

“Queda en evidencia que el país está bastante dividido ya que aunque gane uno u otro la diferencia va a ser mínima”, afirmó.

Gustavo Medeiros, encargado de investigación de la administradora de fondos enfocada en mercados emergentes Ashmore Group, dijo que una presidencia de Fujimori traería menos riesgos de “populismo” que Castillo, aunque aún se desconoce mucho sobre el izquierdista.

“El que gane va a tener que gobernar con un Congreso muy fragmentado y eso va a complicar cualquier cambio legislativo estructural radical”, aseguró.

Julio Ruiz, economista jefe para México y Perú del banco brasileño Itaú, dijo que aún había incertidumbre pero Castillo parecía estar ganando con el voto rural. Una victoria de Fujimori, dijo, sería más positiva para los mercados.

Castillo, comentó, podría provocar una reacción negativa del mercado, generando presión en el tipo de cambio y, por lo tanto, subiría la probabilidad de que el banco central suba las tasas antes de fin de año para evitar presiones inflacionarias.

“En general, su política económica parece ser de un estado más intervencionista, pero al mismo tiempo hay bastante incertidumbre de que cambios podría y va realizar con un Congreso fragmentado”, opinó.

Alejo Czerwonko, Director de Inversiones para Mercados Emergentes de América en UBS Global Wealth Management, dijo que una victoria de Castillo conduciría a una venta masiva de activos peruanos, aunque enfrentaría desafíos para convertir su retórica en realidad.

“Si logra cumplirlo depen-derá de qué tan bien maneje las limitaciones institucionales

que enfrentará, dado que su partido solo disfruta de 42 de los 130 escaños en el Congreso”, dijo. “La clave a observar es si tiene éxito en su intento de impulsar una reforma constitucional”, apuntó.

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