24 de enero 2002 - 00:00

El misterio del nuevo grupo armado

Mientras el gobierno de Brasil asegura que «no hay indicios concretos» sobre la existencia de un grupo armado clandestino, el principal partido opositor afirma que el Frente de Acción Revolucionaria Brasileña (FARB) es de derecha o del «crimen organizado», pero no de izquierda, como se presenta en sus cartas con amenazas de muerte.

«Yo conozco a todos los representantes de la izquierda y sé que no tienen ninguna organización de ese tipo. O son grupos de derecha o del crimen organizado», dijo el titular del comité nacional del Partido de los Trabajadores (PT), José Dirceu.

La verdadera existencia del FARB y su afinidad ideológica aparecen como dos de los interrogantes más inquietantes en un país que atraviesa una ola de violencia que colocó a la seguridad en el primer plano. Según los analistas, la aparición de un grupo que aplique la violencia por motivos u objetivos políticos colocaría en un grave desafío al régimen democrático en un país tan importante como Brasil e implicaría el retorno a un pasado común a la mayoría de los países del continente.

Hasta el momento, el FARB se ha manifestado a través de cartas y correos electrónicos en los que se atribuyó el asesinato de un alcalde opositor, el secuestro de otro y amenazó de muerte a más de 40 dirigentes del PT, incluido su líder, Luiz Inácio Lula Da Silva.

En esos mensajes, el FARB asegura haber sido fundado en 1998, en el conurbano industrial de San Pablo, para «luchar con todas nuestras fuerzas para impedir que el PT cambie escandalosamente su ideología para aliarse al centroderecha y ayudarlos a vender nuestro Brasil».


• Sin indicios


El gobierno continúa asegurando que «no hay ninguna información precisa, ningún indicio concreto» que pruebe la existencia del FARB, como aseguró el presidente Fernando Henrique Cardoso el domingo por la noche, luego de que apareciera el cadáver de Celso Daniel, alcalde y asesor clave de Lula Da Silva. De todos modos, el martes por la noche, tras una inédita reunión con Lula, el presidente ordenó a la policía federal que investigue si el secuestro y asesinato de Celso «es un delito común o tiene alguna connotación política».

«No se debe dejar de lado ninguna hipótesis, aunque hasta ahora nadie encontró ninguna evidencia de una connotación política. Espero que no sea un delito político, por el bien de Brasil, porque eso implicaría un regreso al pasado», señaló Cardoso.

Para el PT, el FARB no tiene nada que ver con su giro a posiciones más moderadas y de centroizquierda, sino que es una invención de grupos de la derecha o del «crimen organizado».


A diferencia del gobierno, tras algunas dudas iniciales, ahora el PT atribuye una connotación clara-mente política al secuestro y asesinato de Celso Daniel.

De acuerdo con Lula Da Silva y Dirceu, Daniel fue secuestrado y asesinado por el «crimen organizado», una alusión no muy específica a la telaraña que estaría por detrás de delitos como el tráfico de drogas y de armas.

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