2 de junio 2020 - 00:00

El movimiento Antifa, ¿el nuevo chivo expiatorio?

Washington - Donald Trump acusa a Antifa de la ola de disturbios en Estados Unidos e indicó que ese grupo izquierdista será considerado “terrorista” como Al Aqueda y el Estado Islámico.

El asesor de Seguridad de la Casa Blanca, Robert O’Brien, y el Fiscal General, Bill Barr, consideran a los miembros de Antifa como “militantes radicales” por atizar la violencia. “Estados Unidos designará a ANTIFA como Organización Terrorista”, tuiteó Trump.

La palabra “antifa” proviene de antifascismo y comenzó a utilizarse a comienzos de la década de 1930 en Alemania para denominar a grupos socialistas que le plantaban cara al surgimiento del nazismo. En las últimas dos décadas grupos antifascistas en EE.UU. hicieron campaña por asuntos sociales. “Creemos & peleamos por un mundo libre de fascismo, racismo, sexismo, homo/transfobia, antisemitismo, islamofobia & intolerancia”, dijo en su cuenta de Twitter esta semana Antifa New York.

Pero el objetivo principal era bloquear el resurgimiento de neonazis y grupos de blancos supremacistas. Uno de los más antiguos, el Antifa de Rose City, Oregon, impidió en 2007 un festival de música organizado por neonazis. Sus tácticas incluyen denunciar públicamente a extremistas de extrema derecha y organizar contraprotestas. Pero desde que la elección de Trump en 2016 renovó los bríos de grupos de derecha, Antifa se lanzó a confrontarlos directamente.

Durante la investidura de Trump, el 20 de enero de 2017, miembros de Antifa destrozaron ventanas y quemaron un auto en Washington. En agosto de ese año estaban a la cabeza de contramanifestaciones cuando supremacistas blancos y neonazis marcharon en Charlottesville, Virginia, donde se produjeron batallas campales. Desde entonces, ambas partes se han enfrentado en varios lugares.

Antifa, según el Servicio de Investigación del Congreso, no tiene una organización nacional ni un líder. El servicio la describe como una entidad “descentralizada, radical, de grupos o individuos afines”. La mayoría no son violentos, pero “una parte del movimiento Antifa quiere cometer delitos para promocionar sus creencias”.

Fuera de Trump y sus aliados, funcionarios federales dicen que los últimos disturbios generalizados involucran a muchos grupos, tanto de derecha como de izquierda, y entre ellos, pero no solo, Antifa. ABC News reportó que el Departamento de Seguridad Interior cuenta con documentos de inteligencia que acusan a actores de ambos extremos.

La designación mundial de terrorista es una poderosa herramienta: permite detener y encarcelar a cualquiera que exprese apoyo a esos grupos. Eso no se aplica dentro de EE.UU. por una simple razón: una ley así, temen muchos, tentaría a un líder a aplicarla contra rivales políticos.

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