El muro ya no es ni un monumento en nueva Berlín
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La última gran parte del muro, la «East Side Gallery», 1,3 kilómetro de hormigón decorado por 118 artistas de todo el mundo en 1990, se extiende a la largo de una avenida abandonada a la contaminación de los automóviles.
Los frescos son apenas reconocibles bajo los graffiti de los turistas y la lluvia ha carcomido la estructura del muro, considerado monumento histórico.
Algunos artistas, reunidos en una asociación, luchan para que sea restaurada esta galería al aire libre. Sin embargo, las obras fueron postergadas hasta 2008, ya que faltan todavía dos millones de euros. Hasta ahora, la ciudad de Berlín ha desbloqueado para este fin 1,3 millón de euros.
Muchos lamentan la falta de entusiasmo a la hora de salvar estos vestigios, mientras que otros proyectos, como la reconstrucción del antiguo Palacio Real de los Hohenzollern, que reinaron en Prusia, reciben enormes fondos, estimados actualmente en 480 millones de euros.
«Si se pueden reunir centenares de millones para la reconstrucción de un palacio frecuentado por algunas personas, se podrían encontrar algunos euros para las pinturas que todo el mundo quiere ver en Berlín», sugirió Stefan Jacobs.
El primer puesto de frontera que se abrió el 9 de noviembre de 1989 a las 23.30 hora local ante las cámaras de televisión, el de la Bornholmstrasse, es sin duda el gran símbolo de este muro. Sin embargo, hoy en día hay que hurgar mucho para encontrar una simple placa conmemorativa: «En la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989, sobre el puente de la calle Bornholmer, el muro fue abierto por primera vez desde el 13 de agosto de 1961. Los berlineses se volvieron a encontrar».
Hoy, día del aniversario de la caída del muro, los diputados alemanes deberán debatir un proyecto de «Memorial de la libertad y la unidad» en recuerdo de este acontecimiento.
La reunión se celebrará a pocos metros de las cruces de madera que fueron plantadas cerca del Bundestag en memoria de los que cayeron intentando atravesar el muro de la vergüenza.
Hoy invisible, el muro o su ausencia siguen siendo la principal atracción turística de Berlín.


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