Bogotá - El papa Benedicto XVI lamentó ayer la matanza de 11 legisladores colombianos secuestrados por las FARC hace cinco años, mientras que la Iglesia católica local sumó su voz al clamor de los más diversos sectores que le exigen a la guerrilla la entrega de los cadáveres de los rehenes. El Pontífice rezó por el fin del «odio fratricida» en Colombia y se unió al dolor de los familiares de las víctimas.
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«Este no es un favor que las FARC puedan hacer», afirmó por su parte desde Bogotá el secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Fabián Marulanda, mientras varias entidades estatales promueven gestiones para obtener la entrega de los cuerpos. El jerarca católico dijo a la cadena «Caracol Radio» que la devolución de los cadáveres «es el gesto mínimo que pueden hacer (los rebeldes) después de haber cometido el error que cometieron».
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