Ciudad del Vaticano - Juan Pablo II, cansado tras la prolongada misa de canonización celebrada ayer, durante la cual demostró menos fatiga que el sábado, exhortó a invocar a la Virgen del Rosario, cuyo santuario en Pompeya visitará mañana próximo «si Dios quiere», como él mismo confirmó esta mañana.«La primera tarea de los misioneros es anunciar el Evangelio», dijo el pontífice durante el largo y solemne rito con el cual la Iglesia rindió homenaje a Daniele Comboni (1831-1881), Arnold Jansenn (1837-1909) y Josef Freinademetz (1852-1908), tres misioneros innovadores.
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