14 de marzo 2007 - 00:00

El Papa salió a defender el celibato y la misa en latín

Benedicto XVI
Benedicto XVI
Roma (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El papa Benedicto XVI llamó a los futuros sacerdotes a prepararse para « entender y celebrar la misa en latín, utilizar los textos latinos y cantar gregoriano», al tiempo que reiteró el «carácter obligatorio» del celibato y defendió la familia fundada en el matrimonio.

El Papa alemán de 79 años señaló que los fieles católicos deben aprender más acerca de los cánticos en latín, interpretados por coros de monjes desde la Edad Media. «Las oraciones más conocidas de la tradición de la Iglesia deberían recitarse en latín y, de ser posible, entonarse selecciones de cantos gregorianos», indicó en una parte de un cuadernillo de 140 páginas sobre la misa.

El Pontífice lamentó que el latín, la lengua oficial de la Iglesia, esté desapareciendo.

«Tampoco debemos olvidar que se les puede enseñar a los fieles a recitar las oraciones más comunes en latín y también a entonar partes de la liturgia en canto gregoriano», escribió.

El Concilio Vaticano Segundo, entre 1962 y 1965, había puesto fin al uso generalizado de la misa al viejo estilo latino, a favor de los idiomas locales y algunas parroquias permitieron el canto de canciones populares durante la liturgia.

  • Celibato

    Por otro lado, reiteró la importancia del celibato sacerdotal en la Iglesia Católica y reafirmó su «carácter obligatorio». El celibato de los sacerdotes es de una «riqueza inestimable. Vivido con alegría y dedicación, es una grandísima bendición», dijo el Pontífice.

    Joseph Ratzinger recordó que Cristo, «sacerdote en eterno», vivió su misión hasta el sacrificio de la cruz «en el estado de virginidad», en respuesta a pedidos de sectores de la Iglesia de que se elimine la obligatoriedad del celibato.

    Asimismo, aseguró que todos los creyentes deben defender lo que él llama valores fundamentales, pero que la tarea « incumbe especialmente» a aquellos en posiciones de poder. El Papa apuntó que éstos incluyen «el respeto por la vida humana, su defensa desde la concepción hasta la muerte natural, la familia construida sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, la libertad para educar a los hijos propios y la promoción del bien común en todas sus formas».

    Por último, Benedicto XVI reiteró que es costumbre de la Iglesia no administrar los sacramentosa los divorciados que se casaron de nuevo a causa «de su estado y condición de vida, que contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia que se significa y realiza en la eucaristía». De todas formas, los divorciados que se volvieron a casar «siguen formando parte de la Iglesia, que los sigue con atención especial porque desea que cultiven, en lo que sea posible, un estilo cristiano de vida».
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