El periodista asesinado era un apasionado por la cultura musulmana
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En Twitter hacía referencia al conflicto en Siria, la Primavera Árabe en Egipto o el régimen de Gadafi, pero también comentaba la suerte de su equipo de baloncesto favorito, los Miami Heat. "¿Está mal que me quiera concentrar en Siria pero no pueda pensar más que en las finales que juegan los Heat?", se preguntaba en uno de sus últimos tuits.
"Sotloff es joven, divertido e irreverente", afirmaba Janine di Giovanni, editora para Medio Oriente de Newsweek, quien trabajó con él en Siria. "Vivía en Bengasi, en Libia, vivía efectivamente allí. Es uno de esos raros periodistas freelance que pensaban que debía vivir en el lugar para hacer bien su trabajo".
El último medio para el que trabajó, World Affairs, lo había descrito en la cadena ABC como "un periodista reflexivo, honesto, que se dedicó a comprender las cosas con una perspectiva local y a transmitir sus conclusiones con franqueza. Tiene, sin ninguna duda, coraje".
Ben Taub, periodista freelance, lo había conocido en Kilis, Turquía, en la frontera con Siria, poco antes de su secuestro. Discutieron sobre el guía que lo ayudaría a cruzar la frontera en su último viaje a Siria por "una buena historia cuyos detalles no reveló".
Según publicó en la web The Daily Beast, "tenía mucha experiencia (...), era prudente y me dijo que ya estaba harto".
"Tras beber varias cervezas en el único bar de Kilis, Sotloff me dijo que ya estaba harto de sacudirse el polvo, de que le disparasen y lo acusaran de ser un espía (...). Me dijo que quería dejar los reportajes por un tiempo, al menos sobre los conflictos en Medio Oriente, y tal vez reanudar los estudios en Florida". "Pero primero quería hacer un último viaje a Siria", añadió.
Ben Taub cree que el nombre del guía que lo ayudaría a cruzar la frontera llegó a oídos de los yihadistas por el error de un imprudente fotógrafo canadiense que también quería ir a Siria y que en el último momento renunció a hacerlo.



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