Brasilia (AFP, EFE) - Joao Paulo Cunha, de 44 años, se convirtió en el primer izquierdista en asumir la presidencia de la Cámara de Diputados brasileña, tercer puesto en importancia en la estructura del Estado, y llave de la gobernabilidad del Ejecutivo de Luiz Inácio Lula Da Silva. Segundo en la línea sucesoria de Lula después del vicepresidente, el presidente de la Cámara es la cadena de transmisión entre el Ejecutivo y el Legislativo y, por tanto, debe ser un hombre de plena confianza del gobierno. Lula y la sociedad «esperan del Congreso, y en particular de la Cámara, empeño, rapidez y creatividad para resolver la deuda social y la reducción de las desigualdades que humillan a nuestro pueblo y nos avergüenzan como nación», dijo Cunha en su primer discurso. Tendrá que usar, asimismo, guante blanco para lidiar con los críticos de la política del gobierno dentro del propio PT. «Cuando las tesis se discuten dentro del partido, es justo que todos se manifiesten. Después, cuando se toma la decisión, todos deben cumplirla. Es una exigencia del partido», advirtió en una entrevista con «O Estado de S. Paulo».
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