Madrid (EFE) - Batasuna nació en 1978, en los albores de la democracia española, como una alianza de grupos independentistas y de extrema izquierda que, si bien ha sufrido cambios en su imagen, ha mantenido intacta su esencia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Su predecesora, Herri Batasuna (Unidad Popular, en vasco), se constituyó hace 24 años en Alsasua (Navarra) con el fin de lograr la independencia de Euskal Herría, un estado socialista que englobara las regiones del País Vasco y Navarra, en España, y los tres territorios vascos del sur de Francia.
Los intentos de ilegalizar este movimiento, cuyas actividades quedaron suspendidas ayer por decisión de la Justicia española (ver aparte), se han sucedido casi desde el primer día de su fundación, ya que tanto el gobierno centrista de Adolfo Suárez como el socialista de Felipe González lo intentaron hace años sin éxito.
De hecho, HB no superó todos los trámites para su legalización hasta 1986, cuando el Tribunal Supremo dictó sentencia favorable. Desde entonces, se han sucedido los deseos de poner fin a la impunidad con que actuaba y han surgido voces desde grupos de ámbito nacional pidiendo su ilegalización en virtud de los supuestos lazos de la coalición con ETA, de la que es considerada su brazo político.
• Coincidencia
Uno de los principales argumentos es la coincidencia de miras entre ambas organizaciones, centradas en la llamada «Alternativa KAS», de la Coordinadora Patriótica Socialista, con los puntos básicos esgrimidos por ETA como condición para un proceso negociado. Estos puntos son: amnistía para todos los terroristas presos, regreso de los «exiliados», retirada de las fuerzas policiales españolas del País Vasco, mejora de las condiciones de vida de su clase obrera, implantación del idioma vasco, control de las fuerzas armadas por parte del gobierno vasco y derecho de autodeterminación.
Además, desde la fundación de HB, la presencia en sus listas electorales de presos acusados de pertenecer a ETA o antiguos militantes de la banda ha sido una constante.
Así, desde 1978, más de 400 personas que desempeñaron algún cargo en HB, EH o Batasuna han sido detenidas, acusadas de pertenecer o colaborar con ETA. Josu Ternera, dirigente de ETA en los '80, es ahora diputado de Batasuna en el Parlamento vasco. El propio Arnaldo Otegi, portavoz actual de Batasuna, fue miembro de ETA y estuvo en la cárcel por participar en un secuestro. Otegi, de 44 años, llegó al cargo de portavoz «batasuno» en 1997. Durante los trece meses de tregua que mantuvo ETA entre 1998 y 1999, un espejismo de paz que se vivió en el País Vasco y que llevó a la coalición, entonces bajo el nombre de Euskal Herritarrok (EH), a cosechar los mejores resultados de su historia. Y es que con las armas enfundadas, las pacíficas elecciones de 1998 le dieron a los independentistas 224.000 votos en el País Vasco y 47.000 en Navarra, un año después.
Pero la ruptura de la tregua en diciembre de 1999 hizo volver al País Vasco a un escenario de enfrentamiento, y EH, renombrada en 2001 Batasuna, se convirtió nuevamente, para la opinión pública española, en el rostro que ETA oculta tras sus capuchas negras.
Dejá tu comentario