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8 de noviembre 2005 - 00:00

El toque de queda vuelve a Francia luego de 43 años

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También fueron atacados 10 edificios.

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El primer ministro de Francia, Dominique de Villepin, anunció el lunes en la televisión que los gobernadores de los departamentos podrán instaurar el toque de queda a partir del miércoles para restablecer el orden en los suburbios de muchas ciudades afectadas por la acción de los vándalos.

A pesar de la intervención de Villepin, las fuerzas del orden registraron 1.173 vehículos quemados, sobre todo en el interior del país, y efectuaron 330 arrestos la noche del lunes en Francia, según el último balance difundido por la policía el martes de mañana.

Doce policías sufrieron heridas leves, en su mayoría causadas por proyectiles.

También se señalaron disparos de perdigones, que no alcanzaron a las fuerzas del orden.

Cerca de diez edificios fueron atacados por los incendiarios.

Villepin explicó en televisión que el gobierno aplicará las disposiciones de la ley de 1955 que instauraba el estado de urgencia, en plena Guerra de Argelia, y anunció un refuerzo a las fuerzas del orden de 1.500 reservistas, gendarmes y policías, llevando así a 9.500 el número total de hombres movilizados para hacer frente a los motines.

El presidente Jacques Chirac presidirá este martes una reunión urgente del gabinete ministerial.

Se trata de los peores disturbios registrados en Francia desde la rebelión estudiantil de 1968.

Este martes, todos los diarios dedican su portada a los nuevos actos de violencia ocurridos la noche de lunes.

Le Figaro (derecha), sostiene que "ahora Francia tiene miedo. Miedo de una escalada insurreccional que nada, desde hace doce días, ha logrado contener", aunque "ahora que las principales autoridades de la República han hablado, se impone la acción".

France-Soir, que titula "miedo en las ciudades", afirma: "el miedo está allí. Muy presente".

Aujourd'hui/Le Parisien titula "Estado de urgencia".

"Villepin se va a la guerra", afirma irónicamente Libération (izquierda), señalando que el toque de queda es "una armadura legislativa utilizada durante la guerra de Argelia", que según este periódico "confirma que el reino chiraquiano es una trágica farsa".

El diario económico La Tribune opina que "esas primeras medidas eran necesarias", pero "no son suficientes".

Si bien la prensa se muestra indulgente con el primer ministro, no lo es con el presidente Jacques Chirac al comparar sus respectivas intervenciones en la televisión.

Le Monde (centro-izquierda) destaca "palabras vagas, formuladas con un tono entrecortado, que mostraron que, si la magia de la palabra presidencial existió en el pasado, ya no funciona", refiriéndose a la declaración del jefe del Estado el domingo y a la de su primer ministro el lunes.

El Partido Socialista manifestó su preocupación por el respeto de "los principios de libertad", mientras que los Verdes denunciaban "una escalada totalmente desproporcionada".

Durante la noche del domingo, la undécima noche de motines en Francia, 1.408 vehículos fueron incendiados, en su mayoría en el interior del país, y 395 personas fueron arrestadas.

A pesar de los llamamientos a la calma, incluyendo el de Muhittin Altun, gravemente quemado cuando se refugió en un transformador eléctrico con dos de sus camaradas, cuya muerte el 27 de octubre en Clichy-sous-Bois (afueras de París) desencadenó los motines, la violencia continuó la noche del lunes.

Si la aplicación del toque de queda no es suficiente, podría ser necesario recurrir al ejército para restaurar el orden en los suburbios donde se manifiestan la cólera y la desesperación de los jóvenes, a veces de 12 a 14 años, a menudo procedentes del Africa negra, Túnez, Argelia o Marruecos, que se sienten discriminados y excluidos de la sociedad francesa.

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