ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

8 de octubre 2007 - 00:00

El trigo encarece hasta las hostias

El aumento de los precios internacionales de los granos hasta niveles récord es una bendición para países exportadores como la Argentina, pero un gran inconveniente para los importadores. En enero, el nuevo presidente mexicano enfrentó la llamada "crisis de la tortilla", por la suba del maíz. Europa sufre ahora la disparada del pan (y hasta de las hostias) por el encarecimiento del trigo.

ver más
Madrid - Todo sube. Hasta el pan de los ángeles. El aumento del precio del trigo no sólo ha puesto en pie de guerra a agricultores, productores y consumidores por el alza del pan. Como si de una víctima colateral se tratase, la escalada de la harina está percutiendo directamente en el precio de las hostias: las formas para la comunión. «Hemos tenido que redondear los precios hace poco, pero si, como dicen, sube más la harina y el pan, nosotras también tendremos que subir aun más los precios de las formas», reconoce la madre Pilar, segunda del convento de las clarisas capuchinas de Manresa. Su monasterio es una de las mayores factorías de hostias de España. Fabrican unas 55.000 diarias, que venden tanto en España como en el extranjero.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

El redondeo en cuestión ha sido hasta ahora leve -aunque la subida fuerte se prevé para 2008-, alrededor de 2,5%: la bolsa de 500 hostias para los fieles ha pasado de costar 3,9 a 4 euros. Y lo malo es que el precedente de Francia no invita al optimismo. Allí la subida ha sido de 25%, y los precios son dignos de un auténtico boom. Quinientas formas cuestan ya en Francia 8,75 euros, más del doble que en España.  

  • Incremento

  • Comulgar se pone caro. Como el pan (nuestro) de cada día. Según el último dato del IPC, la tradicional pistola (flauta) de pan ha subido 6% en lo que va de año, aunque en muchas panaderías el aumento haya sido de tres o cuatro veces más. «El precio del pan está liberado desde 1988. Por eso la competencia es feroz y se pueden encontrar barras de pan entre 0,4 y 0,9 de euro, independientemente del peso de la barra y del tipo de harina», asegura José María Fernández, presidente de Ceopan, el colectivo más importante en España con 14.000 panaderos asociados. Y los consumidores, por supuesto, no ganan para sustos. Hace unos días, un colectivo de panaderos andaluces anunciaba que el pan podría subir hasta 40% por culpa de la subida del trigo. «Es mentira -rebate Jesús Ribera, responsable técnico de cereales de la cooperativa Asaja-. Aunque la harina ha subido entre 20% y 40%, su repercusión en el precio final del pan no debería superar 10%. Por encima de ese porcentaje ya no se debe al trigo.»

    Una conjunción de factores ha contribuido a que el color dorado del cereal más primario reluzca más que nunca. Por un lado, las malas cosechas de países tradicionalmente trigueros -sobre todo en el este de Europa-por inundaciones y sequías; el aumento de la demanda en los grandes países asiáticos, India y China -que se han hartado de comer arroz-, y, por el otro, el repentino interés de las grandes compañías energéticas por el biodiésel, que se fabrica principalmente con cereales, han cambiado el panorama en sólo unos meses.

    Que se lo digan a Custodio. Si lo llega a saber, habría dado alguna utilidad a esos barbechos. Eso pensó cuando, en agosto, lo llamó un amigo de la cooperativa del pueblo, en la ribera del Duero burgalesa, y le dijo: «¿Sabes a cuánto nos han pagado el kilo blando de trigo? ¡A 40 pesetas (0,25 de euro)! Casi el doble que el año pasado. Y este año tenemos los graneros llenos».

    Para las víctimas colaterales, sin embargo, no se trata de una cuestión de precio. En el negocio de las hostias, todo queda en casa de la Iglesia. Tanto la fabricación como el consumo. Tanto la oferta como la demanda. «No tenemos competidores porque no es una actividad muy rentable. Las formas son para lo que son, y los sacerdotes, que son los que las compran, tampoco andan muy sobrados de dinero», explica la monja de Manresa.

    Y eso que el mercado sigue siendo millonario en consumidores. Según las cifras más recientes de la Conferencia Episcopal, no menos de 8 millones de fieles van a misa todos los domingos. Y muchos de ellos (no se sabe la cifra exacta) comulgan y, por lo tanto, consumen hostias. «Nuestras ventas se mantienen más o menos estables. Quizá porque hoy casi todos los que van a misa comulgan. Antes iban más pero comulgaban menos», dice, con la autoridad de la veteranía, la madre Pilar.

    Con picos, como cualquier negocio, los conventos que fabrican hostias hacen su agosto en el mes de mayo, época de las primeras comuniones, y durante lo que llaman los «tiempos fuertes» litúrgicos: Cuaresma, Semana Santa y Navidad. Y no digamos si viene el Papa. Entonces las cifras se disparan. En los dos días que duró la última visita de Benedicto XVI a Valencia se consumieron más de dos millones de hostias.

    Muchas procedían del convento de las madres agustinas de Medina del Campo. Llegan a fabricar unas 60.000 al día y las venden por toda España, especialmente en Madrid, Málaga, Palma y Toledo. Viven de eso desde hace más de 40 años.

    Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias