El último Ángelus de Benedicto XVI: "Dios me pidió dedicarme a la oración"

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"Dios me pidió dedicarme a la oración y a la meditación", dijo este domingo el papa Benedicto XVI con voz entrecortada a los miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro en su último Ángelus como pontífice, aunque precisó que no "abandonará" a la Iglesia.

"Pero esto no significa que abandone la Iglesia. En este momento de mi vida siento que la palabra de Dios está dirigida a mí. El Señor me llama a 'subir a la montaña', a dedicarme aún más a la oración y a la meditación", dijo un emocionado pontífice ante unas 100.000 personas que le interrumpieron en varias ocasiones con aplausos y gritos de "gracias, gracias".

"Si Dios me pide esto es justamente para que pueda seguir sirviendo a la Iglesia con la misma dedicación y amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero de una manera más adecuada a mi edad y a mis fuerzas", explicó el papa alemán, que el próximo abril cumplirá 86 años.

El Papa, que abandonará el pontificado el 28 de febrero, un gesto inédito en la historia reciente de la Iglesia, recibió el cariño de la muchedumbre congregada en la explanada, expresado en pancartas y banderas, como una que rezaba en italiano: "Querido Papa, nos vas a hacer falta".

El Ángelus fue pronunciado desde la ventana de su estudio privado en el palacio apostólico, como suele ser costumbre en los meses de verano.

Según el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, más de 100.000 personas asistieron al saludo dominical, nada comparado con el gentío que congregaba su predecesor Juan Pablo II antes de morir en abril del 2005.

Como suele ser costumbre en él, el Papa se dirigió en varios idiomas a los peregrinos, entre ellos en español y concluyó con un sentido: "Estaremos siempre cerca".

Cientos de voluntarios ayudaron a los peregrinos y turistas venidos a esta histórica audiencia que coincide además con la celebración de elecciones legislativas claves en Italia.

El miércoles 27 de febrero, el Pontífice realizará su última audiencia general que también se llevará a cabo en la Plaza de San Pedro, el día antes de su retiro.

Benedicto XVI partirá el día 28 en helicóptero hacia Castelgandolfo, a 30 kilómetros de Roma, a las 17 y a las 20 se hará efectiva su renuncia al papado, según explicó Lombardi. Todos los actos del Papa previstos para después del 28 de febrero han sido anulados.

Pero su despedida está siendo accidentada. En los últimos días la prensa italiana ha sacado a relucir escándalos y comportamientos poco éticos en la Curia Romana que han sacudido sus casi ocho años de pontificado.

Según el diario La Repubblica y la revista Panorama, el Papa decidió renunciar al cargo tras recibir un informe ultrasecreto de 300 páginas, realizado por tres ancianos e intachables cardenales.

En el informe se describen las luchas internas por el poder y el dinero, así como el sistema de "chantajes" internos basados en debilidades sexuales, el llamado "lobby gay" del Vaticano.

Contrariamente a su costumbre, el Vaticano reaccionó el sábado con firmeza y denunció las "informaciones falsas", "chismes" y "calumnias" publicadas por la prensa y aseguró que se trata de una maniobra para "condicionar" el Cónclave que elegirá al nuevo Papa.

Según esos medios el informe fue entregado al Papa en diciembre y había sido encargado por el jefe de la Iglesia católica tras el estallido del escándalo de "Vatileaks", sobre la filtración de cartas y documentos confidenciales del pontífice y que acabó con la condena de su mayordomo, aunque fue perdonado posteriormente por el papa alemán.

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