14 de junio 2021 - 00:00

El ultraderechista Bennett se impuso en el Parlamento y reemplazará a Netanyahu

Pone fin a una hegemonía conservadora de 12 años. El carácter heterogéneo del nuevo Gobierno de Israel, que en dos años debería ser encabezado por el centrista Lapid, despierta dudas sobre la estabilidad política. En una advertencia velada a EE.UU., el nuevo premier apuntó contra Irán.

CARA Y CECA. Naftali Bennett y Benjamín Netanyahu, vencedor y derrotado del momento en la política israelí. El primero disfruta su acceso al poder, pero el segundo prometió dar pelea para regresar pronto.

CARA Y CECA. Naftali Bennett y Benjamín Netanyahu, vencedor y derrotado del momento en la política israelí. El primero disfruta su acceso al poder, pero el segundo prometió dar pelea para regresar pronto.

Jerusalén - El ultraderechista Naftali Bennet logró ayer el voto de confianza de la Knéset, el Parlamento israelí, y accedió al cargo de primer ministro, destronando a Benjamín Netanyahu tras 12 años en el poder.

El nuevo jefe de Gobierno, ungido por una alianza que va desde la izquierda a la extrema derecha y que incluye hasta al partido árabe Raam, del islamista moderado Mansur Abás, obtuvo el voto favorable de 60 de los 119 diputados presentes -sobre 120 con que cuenta la legislatura-, y 59 en contra, pertenecientes al Likud del saliente premier y a otras agrupaciones de extrema derecha y ultraortodoxas. Se espera que asuma hoy su cargo.

Lo ajustado del resultado y el carácter extraordinariamente heterogéneo de la nueva alianza gobernante genera dudas sobre el futuro en un país que viene de elecciones reiteradas en los últimos años.

Según el acuerdo vigente, la nueva coalición estará dirigida por Bennett, jefe del partido de derecha Yamina, durante los dos primeros años, y después por el centrista Yair Lapid, inicialmente canciller, durante un período equivalente a partir de agosto de 2023.

Bennett aseguró ayer en un discurso ante la Knéset que su gabinete representará a “todo el país”, entre abucheos e insultos de sus opositores, lo que do forma a una sesión convulsionada.

“Entiendo que no es un día fácil para muchos, pero tampoco de luto. Es un día de cambio, de cambio de régimen en el marco de una democracia”, indicó el líder de derecha radical en su discurso de presentación. “Prometo que este Gobierno trabajará para todo el país en su conjunto, nadie debe tener miedo”, dijo durante su alocución, interrumpida por sus opositores políticos.

Bennett también advirtió que su Gobierno “no dejará que Irán desarrolle armas nucleares”, lo que se interpretó como un rechazo a la intención del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a regresar al acuerdo internacional sobre el plan atómico persa abandonado por Donald Trump.

“Este Gobierno comienza su trabajo bajo la mayor amenaza a la seguridad”, destacó sobre Irán, el archienemigo de Israel, y afirmó que su país “se reserva una absoluta libertad de acción” contra Teherán.

Respecto al conflicto palestino-israelí, Bennett, partidario de la línea dura y que en el pasado bregó por la anexión de parte de Cisjordania ocupada -donde se ubican los principales bloques de colonias-, aseguró que “no se trata de un conflicto territorial”, considerando que hay que “recordar al mundo que los enemigos de Israel aún no reconocen la existencia de un Estado judío”.

Israel abrió ayer una nueva página con la salida del poder de Netanyahu, el primer ministro más perdurable de la historia del país con 12 años ininterrumpidos, que se suman a un paso por el Gobierno de tres años a fines de los años 90.

Dispuesto a seguir dando pelea, el conservador abrió el debate de ayer dejando en claro que no piensa renunciar al liderazgo de su partido Likud y prometiendo devolverlo al poder.

“Continuaré con la gran misión de mi vida: asegurar la seguridad de Israel” frente a los palestinos, a países árabes hostiles y a Irán, dijo Netanyahu.

Netanyahu, de 71 años, es juzgado desde hace un año por presunta corrupción. Las protestas para pedir su dimisión se venían sucediendo, la última de ellas ayer por la noche.

Frente a su residencia oficial en Jerusalén, los manifestantes no esperaron al voto en el Parlamento para celebrar la “caída” del “rey Bibi”, el apodo de Netanyahu, quien ha gobernado sin interrupción desde 2009.

En cualquier caso, el Likud se comprometió con un “traspaso de poder pacífico” después de más de dos años de crisis política con cuatro elecciones, cuyo resultado no permitió formar Gobierno o bien desembocó en uno de unión nacional que duró unos pocos meses.

No le faltarán retos al nuevo Gobierno, como una marcha -prevista para hoy- de la extrema derecha israelí en Jerusalén este, un sector palestino ocupado por Israel, que podría volver a desatar tensiones con los palestinos.

El movimiento islamista Hamas, en el poder en Gaza, un enclave palestino bajo bloqueo israelí, amenazó con tomar represalias si esta marcha tiene lugar cerca de la Explanada de las Mezquitas, en un contexto de gran tensión por la colonización israelí en Jerusalén.

El 10 de mayo, Hamas lanzó una salva de cohetes contra Israel en “solidaridad” con los palestinos heridos en enfrentamientos con la Policía israelí en Jerusalén, lo cual desembocó en 11 días de hostilidades con el Ejército israelí.

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