El Vaticano exhortó a los curas acusados de abusos sexuales a presentarse ante la Justicia civil
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Benedicto XVI
Uno de los principales puntos planteados por el cardenal Levada es exigir que los miembros del clero sospechosos de pedofilia comparezcan ante las autoridades civiles competentes, siguiendo siempre las prescripciones de las leyes civiles.
"El abuso sexual de menores no es sólo un delito canónico, sino también un crimen perseguido por la autoridad civil. Si bien las relaciones con la autoridad civil difieran en los diversos países, es importante cooperar en el ámbito de las respectivas competencias", subraya la carta.
Según explicó el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, el hecho de que se indique una fecha precisa y un término relativamente breve para elaborar las 'líneas guía' por parte de todas las conferencias episcopales se quiere enviar un mensaje "fuerte y elocuente" de voluntad de combatir el fenómeno de la pedofilia.
Numerosas asociaciones estadounidenses acusaron al Vaticano de actuar con excesiva timidez ante las denuncias y consideran que el principio de "tolerancia cero" anunciado por Benedicto XVI no fue aplicado hasta ahora a fondo.
"El secreto seguirá reinando", lamentó la organización estadounidense National Secular Society.
En la carta, el cardenal Levada recuerda que en la nueva legislación canónica a un sacerdote acusado de abuso sexual se le puede "restringir el ejercicio público del ministerio de modo completo o al menos excluirle el contacto con menores" o aplicarle "una pena eclesiástica, siendo la más grave la dimisión del estado clerical".
La autoridad encargada de la defensa del dogma, invita a las conferencias episcopales a desarrollar "programas de prevención" y a estar dispuesta "a escuchar a las víctimas y familiares" y a "esforzarse en asistirles espiritual y psicológicamente".
La ola de escándalos por los abusos a menores empezó a finales del 2009 en Irlanda y se extendió a Alemania, Austria, Italia, Holanda, Bélgica, además de Estados Unidos y varios países de América Latina.
El escándalo, que puso en tela de juicio el prestigio de la milenaria institución, generó reacciones encontradas dentro de la jerarquía de la Iglesia.
El documento no menciona el tema de las indemnizaciones para las víctimas, que en Estados Unidos llegaron a quebrar algunas diócesis, ya que ello corresponde a las autoridades civiles y eclesiásticas de cada país, precisó Lombardi.



