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El conservador Mariano Rajoy y el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba.
Para ello, defendió la creación de un impuesto a los más ricos y pedir a la Unión Europea que retrase dos años -hasta 2015- los planes de ajuste fiscal exigido a los países para reducir el déficit. Con ello se buscaría evitar que los ajustes frenen el crecimiento económico.
Rubalcaba aseguró que si gana las elecciones, durante los años 2012 y 2013, el Estado pagará la Seguridad Social a las empresas de menos de 50 empleados que creen nuevos puestos de trabajo, lo que se financiaría con el nuevo impuesto a las grandes fortunas.
El candidato socialista presionó a Rajoy para que explique sus planes económicos y de reforma laboral tras afirmar que "Si cuenta lo que tiene en la cabeza ni sus propios electores le darán el voto".
El candidato conservador insistió en que considera que "España necesita otra política económica" diferente a la realizada en los últimos años por el Gobierno socialista y acusó a Rubalcaba de buscar "excusas" en la crisis griega y en Estados Unidos para explicar la situación de España.
Rajoy centró sus reproches a su rival en que ha formado parte de un Gobierno con el que España ha llegado casi a los cinco millones de desempleados -más del 21 por ciento de la población activa, el 45 por ciento en los menores de 25 años- y de preconizar ahora soluciones que no aplicó mientras estuvo en el Ejecutivo.
El candidato 'popular', ante las reiteradas preguntas de Rubalcaba, aseguró que no rebajará las prestaciones por desempleo ni congelará las pensiones.
"Las pensiones son irrenunciables, todo aquel que ha trabajado tiene derecho a una pensión digna", dijo Rajoy, quien recordó que los socialistas sí que lo hicieron "porque quisieron", ya que -dijo- sólo ahorraron con ello 1.400 millones de euros.
En el apartado de las políticas sociales, el candidato conservador esquivó las preguntas más comprometidas de su rival socialista, que en concreto le reclamó que retire el recurso que el PP ha presentado contra la Ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.
El único momento del "cara a cara" en el que ambos estuvieron de acuerdo y se tendieron la mano fue sobre la organización terrorista ETA, para cuyo final definitivo se comprometieron a colaborar lealmente tras el anuncio del cese de su actividad violenta.
La política exterior ocupó apenas unos minutos al final del debate, en el que Rajoy aprovechó para criticar al Gobierno socialista por haber descuidado la relación y los intereses de España con América Latina y Europa y centrarse en Oriente Medio.
El líder conservador aseguró que si gana el 20N Latinoamérica será "una enorme prioridad".
Según el aspirante 'popular', con el Gobierno socialista, España ha perdido presencia económica en América Latina, hasta el punto de que "nuestra balanza comercial allí es peor que la de Francia o Alemania".




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