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26 de marzo 2007 - 00:00

Elecciones en Francia: Sarkozy dejó su cargo de ministro en miras de la presidencia

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Nicolas Sarkozy
El aspirante conservador a la presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy, favorito según los sondeos, abandonó hoy su cargo de ministro de Interior, a menos de cuatro semanas de las elecciones, para consagrarse por entero a la campaña y ser un candidato "libre".

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"He elegido la fecha de mi salida y heme aquí libre para dirigirme hacia los franceses", declaró Sarkozy en su discurso de despedida, declarando su prioridad ahora era intentar "cambiar de acera", refiriéndose al palacio del Elíseo, sede de la presidencia, situado enfrente de la sede del ministerio de Interior.

El candidato, de 52 años, será sustituido en el cargo por François Baroin, ministro de los departamentos de Ultramar, hasta que se forme un nuevo gobierno tras las elecciones presidenciales de abril y mayo.

Además de Sarkozy, hoy también abandonó su cargo el titular de Salud, Xavier Bertrand, que es ahora portavoz del candidato, y fue sustituido por Philippe Bas, ministro encargado de la tercera edad y la familia.

El lunes, antes de la ceremonia de paso de poderes, Sarkozy fue recibido por el presidente, Jacques Chirac, y el primer ministro, Dominique de Villepin.

En estos días, ambos responsables anunciaron que el 22 de abril, fecha de la primera vuelta, votarán por Sarkozy, candidato de la UMP, partido al que los tres pertenecen, aunque sus relaciones con el ex ministro de Interior no son precisamente idílicas.

Por otra parte, la salida de Sarkozy del ministerio de Interior calmará las críticas de la oposición de izquierda que durante semanas denunció la acumulación de poderes del candidato conservador.

Sarkozy, que dirigió el ministerio de 2002 a 2004 y de 2005 hasta hoy, se felicita por haber reducido las cifras de la delincuencia y dado más seguridad a los franceses.

Con respecto a la inmigración, otro de sus caballos de batalla, Sarkozy aumentó el número de expulsiones de clandestinos e impulsó una ley para limitar, controlar y filtrar a los inmigrantes.

El momento más difícil de su gestión fue sin duda la ola de violencia en los barrios periféricos de París y otras ciudades francesas, en noviembre de 2005.

En aquel momento, Sarkozy llamó "escoria" a los habitantes de estos suburbios, donde no es bien recibido hasta hoy y no consigue hacer campaña.

La aspirante socialista a la presidencia, Ségolène Royal, consideró que el balance de Sarkozy como ministro de Interior había sido un "fracaso" y consideró que su rival no mejoró las cifras de seguridad ni tomó "ninguna medida seria" para dar más calidad de vida a los suburbios.

La última de las polémicas propuestas de Sarkozy fue la creación de un ministerio de la Inmigración e Identidad Nacional, idea que cuenta con un apoyo mayoritario de los electores franceses.

En los últimos días, Royal también decidió mencionar la idea de nación en su campaña y realizó una defensa inesperada del himno y bandera nacionales, que todos los franceses deberían tener en casa, según ella. No obstante, para la socialista, la identidad nacional "no consiste en preguntar de dónde se viene sino cómo se quiere vivir juntos".

Según encuestas, si las elecciones presidenciales francesas se celebraran hoy, Sarkozy obtendría un 26% de los votos en la primera vuelta, seguido de Royal, con 25% y del candidato de centro, François Bayrou, con 22%.

Además, el candidato conservador derrotaría a Royal en la segunda vuelta por un 52% de los votos contra un 48% para su adversaria de izquierda.

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