Nueva York (EFE) - La compañía Halliburton, que dirigió el vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, hasta acceder al cargo en 2000, reconoció en su informe anual de 2003 que no sólo están en cuestionamiento las unidades de negocios petroleros que opera en Irak, sino que también está siendo investigada por sus filiales en países bajo embargo como Libia e Irán.
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Según el informe anual de 2003, la empresa con sede en Dallas (Texas) recibió el pasado enero una carta de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, dependiente del Departamento del Tesoro, en la que requería información adicional sobre las operaciones de sus filiales de las Islas Caimán y europeas que -aclara el documento-«está siendo contestada».
La principal proveedora mundial de suministros a compañías petroleras advierte que la investigación está amparada por la ley que regula las transacciones comerciales con Irán, país, al igual que Libia, sometido a restricciones comerciales y embargo económico. Halliburton reconoce también en su comunicación anual a la Comisión del Mercado de Valores de EE.UU. (SEC) que su litigio con el Pentágono por la sobrefacturación del carburante suministrado a las tropas desplegadas en Irak puede afectar negativamente a su liquidez. También existe otra disputa por sobrefacturación de comidas para las tropas.
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