En Brasil, llueven críticas a Lula por comparar a disidentes cubanos con delincuentes
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En declaraciones publicadas el diario "O Estado de Sao Paulo", el presidente de la Órden de Abogados de Brasil (OAB), Ophir Cavalcante, opinó que el presidente brasileño revela un "sesgo ideológico" al evaluar la situación de los derechos humanos en otros países: "Para Lula, el régimen de Cuba es un gobierno popular y socialista y, por ello, estaría legitimado".
"Me parece que el presidente confunde la huelga de hambre hecha con fines políticos con la huelga de hambre hecha por delincuentes comunes. Es una comparación que no tiene cabida ni fundamento", afirmó.
Con el jurista coincidió el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el senador Eduardo Azeredo, quien tildó de "incoherente" la posición de Lula al justificar su silencio frente al tema de los disidentes políticos de Cuba en base al principio de no interferencia en temas internos de otros países.
El legislador del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) recordó que Lula se resiste a cumplir la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) que recomendó extraditar a Italia al ex activista Cesare Battisti, condenado en su país a cadena perpetua por cuatro asesinatos perpetrados en la década de 70 por el grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC).
"Hemos visto una acción de interferencia en (temas internos de) Italia, cuando él no quiso extraditar al terrorista Cesare Battisti. Es una posición que cambia según los vientos", dijo.
También el diputado Raúl Jungmann, del Partido Popular Socialista (PPS), criticó duramente la posición del mandatario: "Más que oportunismo, es de un cinismo atroz", sostuvo.
En un comentario difundido en la red radial CBN, la analista brasileña Miriam Leitao sostuvo que "el presidente de un gobierno democrático sí debería condenar lo que ocurre en Cuba, porque ello no es interferir en asuntos internos de otro país, sino defender principios y valores del pueblo brasileño".
"Los presos de Cuba son acusados por el gobierno, pero no cometieron delito alguno. Son presos de conciencia, como dice la Organización de las Naciones Unidas, y eso es totalmente diferente de los que roban, matan y cometen otros crímenes en Brasil. El presidente Lula no debería usar su prestigio internacional para convalidar los crímenes del gobierno cubano", agregó.




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