En una polémica decisión criticada por el Vaticano, Obama liberó fondos federales para investigar con células madres
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Barack Obama firmó el decreto que elimina las restricciones impuestas por George W. Bush.
Oportunamente, Bush había justificado su prohibición al señalar que en los embriones de las células madre es donde se forma la vida, opinión que comparten la Iglesia Católica y otros grupos religiosos.
El diario vaticano L'Osservatore Romano calificó de "profundamente inmoral y superflua" la investigación sobre células madre embrionarias.
Tras el anuncio de Obama, el diario recordó además que "el embrión es un sujeto en su significado ontológico" y que "el reconocimiento de la dignidad personal debe ser extendido a todas las fases de la existencia. Sobre esta madurez del pensamiento se funda una real democracia".
"La posición de la Iglesia Católica fue expresada en varias ocasiones en previsión de la posibilidad de que las limitaciones a la financiación para las investigaciones sobre las células madre embrionarias pudiesen ser removidas", recordó.
Sin embargo, los científicos saben que las células madre podrían ser clave para la aplicación de terapias que permitan curar una amplia gama de enfermedades y aliviar el sufrimiento.
Entre las patologías que se podrían tratar con terapias de células madre figuran el mal de Parkinson, Alzheimer, enfermedades coronarias, derrame cerebral, artritis, diabetes, quemaduras y daños en la médula espinal.
La mayoría de las células adultas en el cuerpo tiene un propósito particular que no puede ser modificado: por ejemplo, una célula del hígado se desarrolló para cumplir allí una función y no puede reemplazar a una célula del corazón.
Pero las células madre son distintas: como se encuentran en una fase temprana de su desarrollo, retienen el potencial de convertirse en diferentes tipos de células.
Cuando una célula madre se divide, cada nueva tiene el potencial de permanecer como célula madre o convertirse en otro tipo, con una función más especializada.
Expertos creen que es posible manipular esta capacidad para convertirlas en un "súper ente" que sustituya células dañadas o enfermas y permita la reconstitución de tejidos o de órganos.
En teoría, es posible usar células madre para crear tejido sano que sustituya al dañado por un trauma o afectado por una enfermedad, ya que son pluripotentes y pueden llegar a formar cualquier célula plenamente diferenciada del organismo.
Además, podrían ser útiles para probar los efectos de fármacos experimentales y para aportar información sobre cómo se desarrollan los tejidos y cómo evolucionan las enfermedades.
Hay varios tipos de células madre, pero se estima que las más útiles son las que proceden de los tejidos embrionarios, de sólo cuatro o cinco días, creados en laboratorio.
Pero según los críticos, se trata de embriones humanos, con su consiguiente potencial para desarrollarse, por lo cual no es ético utilizarlos con fines investigativos y luego destruirlos.
El problema es que las células madre adultas son raras en tejidos maduros y la ciencia aún busca modos para cultivarlas en laboratorios en cantidades suficientes.
Las células adultas tienen, no obstante, una ventaja: teóricamente se pueden tomar de un paciente, cultivarlas en laboratorio y luego regresarlas al organismo sin que el sistema inmunológico las rechace.
Los detractores sostienen que luego de una década de estudios con financiamiento tanto público como privado, no se han conseguido los éxitos que se esperaban.
Se refieren además a potenciales problemas como la aparición de tumores, que se han visto en pruebas con animales, o al eventual traspaso a los receptores de virus o de enfermedades como el cáncer.




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