Madrid (DPA, AFP) - La Guardia Civil española descubrió ayer dos escondites del grupo terrorista vasco ETA, en uno de los cuales la organización guardaba 125 kilogramos de materiales para la fabricación de explosivos, además de detonadores, temporizadores y cordón detonante, informó el Ministerio del Interior en Madrid.
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El arsenal fue encontrado en unos bidones enterrados en un pinar de la norteña provincia de Huesca, cerca de la localidad de Sabiñánigo y de la frontera con Francia. El material explosivo estaba guardado en bolsas de plástico con el anagrama de ETA, una serpiente enroscada en un hacha.
Un segundo almacén subterráneo fue localizado en la localidad navarra de Lesaka, también cerca de la frontera con Francia, si bien en un primer momento las autoridades no informaron sobre el contenido del mismo.
Estos hallazgos fueron posibles gracias a los documentos incautados a Igor Portu y Martín Sarasola, dos presuntos etarras capturados el domingo por agentes de la militarizada Guardia Civil en la localidad vasca de Arrasate-Mondragón. Otros dos presuntos terroristas relacionados con los escondites están siendo buscados por las fuerzas de seguridad.
La detención de Portu y Sarasola está rodeada de polémica, ya que los presuntos etarras, que iban armados con revólveres marca Smith & Wesson de una partida robada el año pasado en Francia, resultaron heridos durante el arresto y el primero de ellos acusó a los agentes de haberlos golpeado, lo que generó denuncias de tortura por parte de distintoscolectivos vascos.
El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, rechazó esas acusaciones y afirmó que los dos detenidos sufren lesiones que son fruto del uso de la fuerza reglamentaria que tuvo que emplear la Guardia Civil para reducirlos, ya que particularmente Portu se resistió con vehemencia a su arresto.
Según el ministro, los agentes cumplieron « escrupulosamente» con la legislación a la hora de practicar las detenciones.
Portu se encuentra internado en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital de San Sebastián, con una costilla rota, numerosas contusiones, un derrame pleural y un importante enfisema subcutáneo que va desde la región cervical hasta la pelvis, además de hematomas en el tórax, en el ojo izquierdo y en rodillas y tobillos.
El detenido explicó a la médica que lo atendió en el servicio de urgencias que había sido «golpeado con puños y patadas en la cara, el tórax y el abdomen».
La denuncia está siendo examinada por un juzgado de San Sebastián y es objeto además de una investigación interna de la Guardia Civil.
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