5 de diciembre 2002 - 00:00

Enfrentamientos en una Venezuela irreconciliable

Caracas (Reuters, ANSA, AFP) - Un «paro cívico» contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, entró ayer en su tercer día con violentos incidentes en el interior del país y una marcha en Caracas, mientras la OEA trataba de reactivar las negociaciones entre el gobierno y sus adversarios.

Varios miles de manifestantes, encabezados por líderes empresariales, sindicales y políticos, partieron desde una oficina de la petrolera estatal donde el martes tropas de la Guardia Nacional (GN) habían disparado gases lacrimógenos y perdigones contra una protesta opositora. La marcha transcurrió en forma pacífica, salpicada de banderas y pancartas con frases como «¡paro, paro!» y «¡ni un paso atrás!». Algunos manifestantes llevaban, preventivamente, mascarillas y pañuelos empapados en vinagre para protegerse de los eventuales efectos del gas lacrimógeno. Los manifestantes bloquearon la principal autopista de la capital, la Francisco Fajardo.

•Choques violentos

Mientras, en otras ciudades se reportaron choques violentos entre «chavistas», las fuerzas de seguridad y manifestantes opositores, que dejaron varios heridos.

El paro y las protestas opositoras buscan presionar a Chávez para que acepte la realización de un referéndum que consultará sobre su renuncia, para luego ir a elecciones anticipadas.

Chávez asegura que el paro es un fracaso y que tiene intenciones «golpistas». Ha rechazado la posibilidad de renunciar y conmina a sus adversarios a esperar a agosto del 2003, cuando la Constitución permite un referéndum revocatorio.

Fuerzas policiales dispararon gases lacrimógenos y perdigones contra manifestantes en la ciudades de Barquisimeto y San Cristóbal, mientras en Valencia chocaron grupos de chavistas y antichavistas lanzándose piedras, botellas y otros objetos.

Uno de los líderes del paro, el presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV),
Carlos Ortega, dijo que la violencia en el interior «va a elevar el alto grado de conflictividad en el país».

Ortega añadió que «si no hay un cambio de conducta (del gobierno), el movimiento sindical, los trabajadores, vamos a estar en la calle permanentemente». Según él, el paro «desde todo punto de vista es altamente positivo», aunque no ha afectado la vital industria petrolera del quinto exportador mundial de crudos, salvo por el retraso en la carga de algunos tanqueros destinados al mercado interno y externo, por problemas administrativos.

Ayer se apreció que el respaldo a la protesta había perdido fuerza en algunas zonas de la capital, especialmente las más populares, y que buena parte de los comercios abrieron.


La marcha en Caracas se dirigió a un hotel donde el gobierno y la oposición tratan de negociar, sin resultados concretos, una salida a la crisis, con el auspicio de la Organización de Estados Americanos (OEA). Las conversaciones están interrumpidas desde el sábado.

Los líderes de la protesta, que acusan a los representantes del gobierno de la suspensión, entregaron al secretario general de la OEA,
César Gaviria, un documento de respaldo a la negociación y rechazo a la violencia del martes.

El político opositor
Antonio Ledezma dijo que el documento pide a la OEA que active la Carta Democrática Interamericana y que se garantice la realización del referéndum consultivo el 2 de febrero de 2003.

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