Directivos de Enron y de la consultora Andersen juraron decir toda la verdad ante el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes.
Washington (ANSA, Reuters) - El escándalo de la quiebra del mayorista de energía Enron, cuyos dirigentes están íntimamente vinculados a altas esferas de la Administración Bush, podría involucrar a funcionarios del Departamento de Defensa, según fuentes de la investigación. Mientras, algunos ejecutivos rompieron tibiamente el silencio que se impuso la plana mayor de la empresa en sus comparecencias ante el Congreso de Estados Unidos.
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Los fiscales enviaron sendas cartas al Pentágono y a la Casa Blanca para que conserven todos los documentos relativos al caso de la que fuera hasta fin de 2001 la séptima empresa de EE.UU. Medios de prensa estadounidenses remarcaron ayer que el subsecretario de Defensa y responsable del ejército, Tom White, fue antes directivo de Enron.
A la Justicia le interesa particularmente la propuesta del Pentágono para promover la compra de recursos energéticos entre compañías del sector privado. Por su parte, la Controladuría del Congreso reclamó insistentemente que la Casa Blanca le proporcionara detalles de los encuentros mantenidos por el vicepresidente, Dick Cheney, con dirigentes de Enron, pero el ejecutivo adujo razones de confidencialidad.
Paralelamente a estas investigaciones, diversas comisiones del Congreso no están obteniendo resultados de sus indagaciones a ex directivos de la firma. «Los testigos reacios», aseguró el representante republicano James Greenwood.
Los legisladores están tratando de descifrar el complejo sistema de falsas ganancias y empresas fantasma que habían rodeado a la que fuera una empresa modelo.
Dos directores de la compañía, Herbert Winokur y Robert Jaedicke, adujeron ante el Comité de Comercio de la Cámara de Representantes, que altos ejecutivos, pero de rango inferior, «no nos dijeron toda la verdad». El ex director general Jeffrey Skilling, quien se fue de Enron 6 meses antes de la caída, dijo que cuando renunció « pensaba que dejaba una empresa normal».
Sin embargo, el ex presidente financiero de Enron Andrew Fastow, acusado de amasar una fortuna personal de millones de dólares mientras dirigía las dudosas transacciones, rehusó ayer hablar ante los congresistas bajo el derecho a no incriminarse que le otorga la quinta enmienda constitucional. Lo mismo hicieron Michael Kopper, un protegido de Fastow, así como los responsables de contabilidad, Richard Causey, y de riesgo, Richard Buy, quienes están negociando paquetes de indemnización.
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