Washington (El Mundo, AFP) - Keneth Lay, ex presidente de Enron, fue obligado a presentarse a declarar ante el Subcomité de Comercio del Senado el 12 de febrero, ante la casi certeza de muchos legisladores de que la quiebra de la empresa fue fraudulenta y de que el propio Lay debería dar explicaciones sobre su situación patrimonial.
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El «Kenny Boy», tal como lo llamaban sus amigos, entre ellos George W. Bush, deberá asistir al encuentro pero podrá ampararse en el derecho a no declarar en su contra. La posición de los abogados de Lay es no colaborar hasta tanto se clarifique la investigación criminal que lleva a cabo el Departamento de Justicia.
Asimismo, Lay deberá comparecer el mismo día ante el Comité de los Servicios Financieros de la Cámara de Representantes.
Complicación
La situación del ex presidente de la empresa, considerada en los '90 un modelo de gestión y crecimiento, se complicó cuando se descubrió que sus familiares directos habían especulado con las acciones de la compañía y que había resguardado una parte importante de su patrimonio para que no se viera afectada en ningún eventual remate.
Sin embargo, la esposa de Lay había asegurado ante la CNN que su propia familia se encontraba en bancarrota porque no había vendido las acciones antes del desplome.
Un informe de 217 páginas, realizado por un contratado de la empresa Andersen, a su vez auditora de Enron, develó meses antes del derrumbe que se sabía que la empresa había falseado beneficios de hasta mil millones de dólares, y que se había creado una red de empresas fantasma en donde se derivaban pagos y pérdidas, que terminaban en los bolsillos de algunos directivos. El martes, el presidente de Andersen, Joseph Barardino, desacreditó ese informe ante los senadores.
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