7 de febrero 2002 - 00:00

Enron: ex presidente pide disculpas ante congreso

Jeffrey Skilling, ex director general de Enron, aseguró hoy en el Congreso de EEUU que desconocía las engañosas prácticas contables de la empresa, cuya bancarrota y sus implicaciones provocan serias preocupaciones en el poder político.
   
"Mientras estuve en Enron, no supe de ningún arreglo financiero diseñado para ocultar pérdidas o para inflar los beneficios", apuntó hoy Skilling, de 48 años, quien fue director ejecutivo de Enron desde febrero a agosto de 2001, aunque ya desde 1990 formaba parte de la compañía.
   
El ex director general de Enron afirmó que creía que las declaraciones financieras de la empresa "reflejaban la condición financiera de la compañía" y que la quiebra de la empresa se debió a una falta de liquidez y se ajustó al modelo típico de una bancarrota.
   
"Me marché por motivos personales (en agosto de 2001) y, cuando lo hice, creía que Enron no estaba en peligro", dijo Skilling sobre una bancarrota que ha salpicado a la Casa Blanca y ha causado la ruina de miles de pequeños inversores.
   
Skilling y el abogado Jordan Mintz fueron hoy los testigos relacionados con la empresa energética que testificaron ante el subcomité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, pues otros cuatro ejecutivos de Enron decidieron acogerse a la Quinta Enmienda y no hablar.
   
El abogado afirmó que, cuando en un determinado momento quiso alertar a la dirección del entramado de sociedades creado por Enron, dos altos representantes de la empresa le dijeron que no lo hiciese.
   
Sobre el complicado entramado de sociedades que ocultó las pérdidas de Enron tiene mucho que decir Andrew Fastow, director financiero de la compañía desde 1998 hasta octubre pasado, pero el ex ejecutivo se negó a declarar hoy ante el Congreso.
   
Otros tres ex ejecutivos de la compañía de compraventa de energía con base en Houston (Texas) hicieron lo mismo, alegando la Quinta Enmienda de la Constitución estadounidense que permite a una persona no declarar en su contra.
   
Entre ellos estaba Michael Kopper, de 37 años y subordinado de Fastow, para quien una inversión de 125.000 dólares se convirtió en 10,5 millones de dólares en apenas tres años, según consta en la investigación interna elaborada por la compañía.
   
Los congresistas, sin embargo, se comprometieron a "desvelar la verdad", a pesar de los "reacios testigos", en palabras del representante republicano James Greenwood, responsable del subcomité de Investigaciones de la Cámara.
   
Además de Fastow, el ex presidente de Enron Kenneth Lay, "número uno" de la compañía desde que la fundó en 1985, se ha negado a comparecer ante los legisladores, que finalmente le han enviado citaciones para que lo haga obligatoriamente, posiblemente la próxima semana.
   
Andrew Fastow, de 40 años y recordado en Houston como una persona discreta, está considerado uno de los grandes "cerebros" del sistema que permitió a la empresa presentar engañosas cuentas financieras, que daban resultados positivos cuando la realidad era de pérdidas de varios centenares de millones de dólares.
   
Fastow está acusado de apropiarse de 30 millones de dólares gracias a un sistema de sociedades que no aparecía en los registros contables, que permitió a la compañía ocultar sus pérdidas, inflar los beneficios y que algunos de sus ejecutivos se enriqueciesen.
   
Según el informe interno de la quiebra de Enron elaborado por William Powers, Fastow se llevó al menos 30 millones de dólares gracias a ese sistema de sociedades.
   
"Lo que presentó como un arreglo destinado a beneficiar a Enron se convirtió, con el paso del tiempo, en un método de enriquecerse personalmente y de facilitar la manipulación de las declaraciones financieras de Enron", asegura ese documento.
   
Ante el subcomité de Energía y Comercio de la Cámara, Fastow señaló que optaba por no declarar, por consejo de su abogado. Fue despedido en otoño pasado y no ha colaborado en la investigación del caso Enron.
   
"La venta de su moral y de su alma, *valió la pena?", le preguntó a Fastow el congresista demócrata Robert Rush.
   
La bancarrota de Enron, anunciada el pasado 2 de diciembre, causó la ruina de miles de accionistas, mientras sus ejecutivos se enriquecieron vendiendo sus participaciones antes de que se desvelase la verdadera condición financiera de la empresa.
   
La quiebra ha salpicado a la Casa Blanca, pues varios de sus integrantes, como el vicepresidente Richard Cheney, han reconocido varios contactos con los ejecutivos de Enron durante 2001, antes de que se anunciase la bancarrota.

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