Entre acusaciones, comenzó segunda ronda de diálogo por la paz en Siria

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Las discusiones sobre el conflicto sirio se convirtieron en un diálogo de sordos en su reanudación en Ginebra, ya que los representantes de la oposición y del régimen presentaron agendas opuestas.

Ambas delegaciones fueron recibidas sucesivamente por el mediador de la ONU, Lakhdar Brahimi, y siguieron avanzando cada una según su propia agenda, tal y como lo hicieron durante la primea ronda de negociaciones en enero.

Brahimi, que tenía previsto hablar con los periodistas, desistió por el momento a organizar una conferencia de prensa.

Por las potenciales trabas en las conversaciones, Rusia propuso ampliar las negociaciones a rusos y estadounidenses.

Moscú propuso que diplomáticos rusos y estadounidenses se unan a sus colegas de la ONU para un encuentro conjunto con ambas delegaciones sirias.

Rusia hizo esta propuesta a través de su viceministro de Relaciones Exteriores Sergueï Bogdanov, según la agencia pública Ria Novosti.

"Si reuniones adicionales bajo los auspicios de la ONU pueden ayudar a hacer avanzar las negociaciones, estamos dispuestos a considerar" esta posibilidad, respondió rápidamente un alto responsable estadounidense bajo condición de anonimato.

Brahimi se reunirá el viernes próximo con el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Guennadi Gatilov, y la secretaria de Estado adjunta norteamericana Wendy Sherman.

Diplomáticos rusos y estadounidenses, cuyos países auspiciaron esta conferencia, están presentes en Ginebra y siguen de cerca la evolución de las negociaciones.

La delegación del régimen del presidente sirio Bashar al Asad presentó el lunes un proyecto de declaración en el que pide a la ONU "una condena clara" del ataque perpetrado contra el pueblo alauita de Maan, en la provincia de Hama, en donde los rebeldes islamistas mataron al menos 21 civiles y 20 combatientes pro régimen, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

La delegación del gobierno, dirigida por el jefe de la diplomacia siria, Walid Muallem, pidió una vez más "que el fin de la violencia y el terrorismo, con la obligación para los países que lo respaldan de detener esta política, sea el primer punto en el que lleguemos a un acuerdo", según un proyecto de declaración que se distribuyó.

Al contrario, para la oposición "detener la violencia del régimen y formar un gobierno de transición son los principales temas en nuestra agenda de esta semana", declaró su portavoz Louai Safi.

Según una fuente opositora, la oposición presentó un informe sobre "la violencia del régimen de Asad", que afirma que desde el comienzo de las negociaciones en Ginebra, en enero, 1.805 sirios han perdido la vida.

Por otra parte, un documento en árabe de Brahimi, al que tuvo acceso la AFP, circulaba en Ginebra. En este texto, figuraban los grandes principios adoptados por las grande potencias en junio de 2012, durante la conferencia Ginebra I.

Además, se propone tratar "en paralelo" el tema del cese de la violencia y el terrorismo - una "prioridad" para el gobierno - y de la autoridad gubernamental de transición, "condición" de la oposición.

"Ya que las sesiones comunes durante la primera ronda no concluyeron con resultados notables, es probablemente preferible celebrar reuniones separadas, y organizar reuniones plenarias el segundo o tercer día", indica el documento.

En tanto, se logró llegar a un acuerdo para extender el único punto concreto de estas negociaciones: la liberación de civiles en la ciudad sitiada de Homs.

Tras varios intentos de la ONU para obtener una "medida humanitaria de confianza", la oposición y el régimen habían acordado en la primera semana de negociaciones socorrer a la población del casco viejo de Homs (centro), sitiada desde 2012.

Al momento, unos 1.200 civiles fueron evacuados de los barrios asediados de Homs, a pesar de disparos.

Mientras tanto, continúan las negociaciones en la sede de la ONU en Nueva York para convencer a Moscú que se una a un proyecto de resolución sobre la situación humanitaria en Siria, indicaron diplomáticos.

El embajador ruso Vitali Tchourkine afirmó hace unos días que Moscú consideraba que este tipo de proyecto de resolución sería contraproductivo y prefería un "enfoque pragmático", es decir acuerdos locales, como el que permitió la evacuación de varios cientos de civiles de Homs.

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