Jay Garner, el militar designado por George W. Bush para gobernar el Irak post Saddam, llegará hoy a ese país al frente de 400 colaboradores. Su gestión comenzará en medio de una creciente molestia de la población por la ocupación estadounidense y con nuevas movilizaciones de grupos chiítas que buscan convertir a Irak en una república islámica como la iraní. En tanto, las fuerzas norteamericanas arrestaron a otros dos jerarcas del régimen depuesto, entre ellos un yerno del ex dictador. Y encontraron prisioneros políticos en cárceles subterráneas.
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Garner esperó en Kuwait durante semanas hasta que la situación alcanzara un mínimo de normalidad en Bagdad. «Todo lo que nos importa es que los iraquíes establezcan un proceso democrático que exprese el deseo libremente elegido del pueblo», dijo Garner en una entrevista con «The Washington Post». «Qué tipo de gobierno, qué tipo de proceso, es cosa de ellos. Y nosotros haremos cualquier cosa que ellos quieran que hagamos.»
Pero el ex general declinó dar cualquier tipo de calendario para que el gobierno de Irak regrese a manos de los mismos iraquíes. Garner, de 64 años, tiene una reputación como experto en logística por su trabajo en el reasentamiento de los kurdos que huyeron de las fuerzas iraquíes en 1991. El equipo de Garner incluye a otros generales retirados, diplomáticos, especialistas en comercio y finanzas, unos 20 jueces y abogados con la tarea de rehacer el sistema judicial, y exiliados iraquíes.
En Estados Unidos, la elección de un hombre involucrado con la industria militar utilizada para el ataque a Irak, planteó interrogantes sobre posibles conflictos de intereses.
Garner dijo que si pudiera hacerlo de nuevo no firmaría el documento, pero añadió que sus motivos para hacerlo fueron mal interpretados. «Estaba un poco desencantado con (el ex presidente Bill) Clinton cuando firmé eso», dijo Garner. Fue un «tipo de protesta contra el gobierno».
Las tareas que enfrentará Garner y sus 400 hombres cuando llegue a Bagdad van desde la ayuda humanitaria a la reconstrucción económica y el restablecimiento de un gobierno independiente.
Un aspecto sensible es la desaparición de valiosos objetos arqueológicos de los museos, que fueron saqueados ante la denunciada desidia de las fuerzas estadounidenses.
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