3 de julio 2008 - 00:00

Epílogo para la guerrilla en América latina: liberaron a Ingrid Betancourt

Sin disparar un tiro, sin Hugo Chávez ni otros mediadores, el Ejército colombiano recuperó a la mujer -junto con otros 14 cautivos- luego de más de 6 años de secuestro. Un imaginativo operativomilitar que más bien parece la trama de una novela. El hecho le otorga un impulso decisivo al mandatario Alvaro Uribe, quien va por su segunda reelección. También, una frase de la liberada Betancourt: "Les agradezco a todos los que desde el exterior colaboraron, pero se debe respetar la democracia colombiana que ha elegido a Uribe y no a las FARC".

Ingrid Betancourt junto a su madre, Yolanda Pulecio, en elmomento del reencuentro, esperado por más de seis años. Laex rehén dijo gozar de buena salud.
Ingrid Betancourt junto a su madre, Yolanda Pulecio, en el momento del reencuentro, esperado por más de seis años. La ex rehén dijo gozar de buena salud.
Bogotá (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - El prolongado secuestro de Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y once miembros de las fuerzas de seguridad que pasaron años en manos de la guerrilla de las FARC terminó ayer con una cinematográfica operación de rescate sin violencia en la que fueron liberados por el Ejército colombiano.

El rescate de los secuestrados, algunos retenidos por más de 10 años y parte de un grupo de 40 personas que las FARC buscaban intercambiar por 500 rebeldes presos, es un golpe desatado para la guerrilla y un triunfo para la inflexible política de seguridad del presidente Alvaro Uribe apoyada por Estados Unidos (ver aparte). Como contracara, el presidente venezolano, Hugo Chávez, que logró la liberación de seis rehenes con sus mediaciones, quedó totalmente al margen del exitoso operativo.

La acción militar, que se cumplió sin efectuar un solo disparo, se desarrolló en los departamentos (provincias) selváticos del Guaviare (sur) y Vaupés (sureste), desde donde 12 liberados fueron trasladados a Bogotá, mientras los estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves viajaron inmediatamente a su país. Además de Betancourt y los contratistas norteamericanos -considerados la «joya de la corona» por la guerrilla-, recuperaron su libertad los militares y policías Juan Carlos Bermeo, Raimundo Malagón, Erasmo Romero, José Ricardo Marulanda, William Pérez, José Miguel Arteaga, Armando Flórez, Vaney Rodríguez, Jairo Durán, Julio Buitrago y Armando Castellanos.

La noticia que durante años esperaron los colombianos y la comunidad internacional la dio en Bogotá el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien destacó de entrada que los ya ex rehenes estaban « sanos y salvos». «Esta operación que se denominó Jaque no tiene precedentes y deja muy en alto la calidad y el profesionalismo de las fuerzas militares colombianas», apuntó.

Destacó que en la maniobra militar «se logró infiltrar la primera cuadrilla de las FARC», que durante los últimos años -dijo- había mantenido a numerosos secuestrados en su poder, repartidos en tres grupos.

  • Traslados

    Según el titular de Defensa, los agentes encubiertos convencieron al «Comandante César», encargado de la custodia de los cautivos, de reunirlos en un grupo para trasladarlos a un lugar donde quedarían a órdenes de «Alfonso Cano». Este asumió hace sólo unos meses la jefatura de las FARC en reemplazo de su fundador, Pedro Antonio Marín, alias «Manuel Marulanda» o « Tirofijo», muerto en marzo pasado, al parecer de causas naturales.

    El «Comandante César» y otro rebelde aceptaron viajar en el helicóptero que llevaría a los rehenes hasta donde se suponía se encontraba el líder de la agrupación, y una vez en el aire, la tripulación anunció que en realidad eran militares y arrestaron a los dos guerrilleros.

    Horas después, y tras seis años y medio de un secuestro que movilizó a miles de personas en todo el mundo que pedían su libertad, Betancourt, delgada pero saludable, ataviada con un chaleco y un sombrero militar, llegó a Bogotá junto al grupo de soldadosy policías que sufrió junto a ella el cautiverio, algunos durante casi diez años.

    Betancourt, que como candidata del partido Nueva Colombia iba a competir en las elecciones de 2002 con Uribe, fue recibida por su madre, Yolanda Pulecio, tan pronto descendió de la escalera del avión y ambas se fundieron en un abrazo.

    Visiblemente emocionada, Betancourt explicó que, luego de que fueran reducidos los rebeldes en la aeronave, un efectivo dijo: «Somos el Ejército Nacional, están en libertad». «El helicóptero casi se cae porque lloramos, saltamos, nos abrazamos», destacó. 

    Aunque todavía no se había pronunciado públicamente, fuentes oficiales indicaron que el presidente Uribe se declaró «feliz» e indicó que éste «es el rescate más perfecto de la historia».

  • Salud

    Las últimas imágenes de Betancourt y de los tres estadounidenses se habían conocido a fines del año pasado, cuando el Ejército capturó a tres supuestos milicianos en Bogotá y les confiscó videos y fotografías que la guerrilla pretendía enviar como pruebas de vida al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

    En esas pruebas, la política apareció triste, demacrada y muy delgada, por lo que meses después surgieron rumores de que estaba gravemente enferma y que corría peligro de morir. En las mismas evidencias los tres norteamericanos se mostraron en medio de la selva, visiblemente afectados por el prolongado cautiverio.

    Los familiares de los secuestrados rescatados celebraron la sorpresiva noticia dada a conocer por el gobierno. «Quiero decirle que la amo, que estoy tan feliz que ya esté libre, la felicidad que siento no la puedo describir», dijo desde París Lorenzo Delloye, el hijo de Betancourt.

    Mientras que Astrid Betancourt, hermana de la ex candidata presidencial, expresó: «Estoy llena de felicidad, estoy que no veo la hora de abrazar a mi hermana. Han sido largos años de espera. Qué maravilla que este calvario se haya terminado».

    La liberación de Betancourt se une a otros golpes recibidos por las FARC en los últimos meses, como la muerte de Raúl Reyes, uno de sus máximos líderes, quien pereció en un bombardeo colombiano sobre una zona selvática en Ecuador y el deceso de Marulanda. Las FARC también sufrieron la deserción de unos 9.000 combatientes desde que Uribe asumió el poder en 2002.
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