Escándalo por lobby hunde más candidatura de Hillary

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Washington (EFE, Reuters, DPA) - Ya complicada por la victoria parcial de Barack Obama en las primarias demócratas y por la acuciante falta de financiamiento, la precandidatura presidencial de Hillary Clinton sufrió ayer un nuevo y severo revés, cuando su principal estratega, Mark Penn, debió renunciar debido a sus contactos con el gobierno de Colombia, que la ex primera dama reprueba.

«Tras los acontecimientos de los últimos días, Mark Penn ha pedido renunciar a su papel como estratega jefe», dijo en un comunicado Maggie Williams, la directora de la campaña de Clinton.

Williams se refirió así a la embarazosa noticia de que Penn sostuvo encuentros con representantes del gobierno de Colombia para promover el Tratado de Libre comercio (TLC) con EE.UU. que sigue empantanado en el Congreso y al que Hillary se opone.

Además de principal estratega de la campaña de Clinton, Penn es un lobbysta en sus funciones como presidente ejecutivo de Burson-Marsteller Worldwide, compañía que entre sus cuentas contaba desde hace un año con un contrato con Bogotá para promocionar el TLC. Hasta ahora, cuando el gobierno de Alvaro Uribe dio por terminado el acuerdo. Penn intentó inicialmente salir de mal paso pidiendo disculpas por haberse reunido el 31 de marzo con la embajadora de Colombia en Estados Unidos, Carolina Barco Isakson, en su rol de lobbysta para obtener la aprobación del acuerdo comercial en el Congreso.

El asunto supone un grave problema para Hillary por razones tanto políticas como diplomáticas, mientras compite con Obama por convertirse en la nominada demócrata que enfrentará al republicano John McCain en las elecciones de noviembre.

La resistencia a un tratado de libre comercio es fuerte entre los votantes de la clase trabajadora que Clinton y Obama intentan conquistar. Ambos precandidatos se oponen al acuerdo con Colombia.

El presidente del poderoso sindicato de camioneros Teamsters Union, Jim Hoffa, dijo que la reunión de Penn con los funcionarios colombianos afectaba la postura de Clinton sobre temas tanto laborales como comerciales.

  • Confianza

    «¿Cómo podemos confiar en que una Hillary Clinton presidente permanecerá firme contra ese acuerdo comercial cuando su principal asesor está siendo pagado por Colombia para promoverlo?», se preguntó Hoffa en un comunicado.

    La controversia también provocó una furiosa reacción por parte de Colombia, aliado cercano de Washington, que criticó el comunicado en el que Penn se refirió a su reunión con la embajadora colombiana como «un error de juicio».

    «El gobierno considera que esta declaración es una falta de respeto hacia los colombianos, lo cual es inaceptable», sostuvo el sábado en un comunicado la Embajada de Colombia en Washington, en el que anunció que ponía fin a su contrato con Penn y Burson-Marsteller Worldwide.

    El roce por el acuerdo comercial con Colombia le serviría a Obama no sólo en sus ataques contra Clinton en temas comerciales, sino también en su postura de que ella tiene lazos cercanos con lobbystas que podrían influir significativamente a la hora de delinear políticas si ella se convierte en presidente.

    Los demócratas se oponen a la aprobación del TLC por la violencia contra los dirigentes sindicales y las violaciones a los derechos humanos que se registran en Colombia, país azotado por un conflicto interno de más de cuatro décadas.

    Según el diario «The Wall Street Journal», Burson Marsteller Worldwide recibió 700.000 dólares en compensación por su trabajo para Colombia. Penn, además, ganó 20 millones de dólares por los servicios prestados a la campaña de Clinton, de acuerdo con el periódico.
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