27 de abril 2005 - 00:00

España: rebelión de alcaldes contra el matrimonio gay

Madrid (AFP, EFE, Reuters, ANSA, La Vanguardia) - Alcaldes del opositor Partido Popular anunciaron ayer que se negarán a celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo, adhiriendo al llamamiento del cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, tras la aprobación en España de la ley impulsada por el gobierno socialista. Mientras, allegados al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, polemizaron duramente con las autoridades nacionales del PP sobre la cuestión, que en los últimos días avanzó de modo decisivo en el Congreso.

«Si la futura ley me reconoce competencias para casar a homosexuales, ni las ejerceré ni las delegaré en ningún concejal», afirmó el alcalde popular de Valladolid, Javier León de la Riva, cuyas declaraciones publica ayer el diario conservador «La Razón».

«Soy católico antes que político, lo que me impide casar a los homosexuales», afirmó el intendente de esa ciudad históricamente de derecha, donde nació el ex presidente del gobierno José María Aznar. León anticipó que estudiará si puede ampararse en la objeción de conciencia.

• Polémica

En términos similares se expresaron sus colegas conservadores de León, Mario Amilivia, y de Avila, Miguel Angel García, adhiriendo al llamado lanzado la semana pasada desde el Vaticano invitando a la « desobediencia civil» de los alcaldes que sean «obligados a sacrificar su conciencia».

Para avivar aun más la polémica, el alcalde de Pontons, un pequeño pueblo de Cataluña, fue más lejos en sus comentarios, por los cuales su partido (el Popular) lo suspendió y hasta podría expulsarlo.

«Para mí un gay es una persona tarada, que nace con una deformación física o psíquica», afirmó
Lluis Fernando Caldentey, tras anunciar también que no casará a personas del mismo sexo. Para frenar la oleada de críticas que se veía venir por esas declaraciones, el portavoz del Partido Popular de Cataluña, Francesc Vendrell, salió al cruce al asegurar que los comentarios de Caldentey «no responden en absoluto al pensamiento del PP».

«El respeto y la obediencia de la ley es la base esencial» del estado de derecho, afirmó el secretario de Estado de Justicia,
Luis López Guerra, antes de indicar que las parejas podrán apelar ante la negativa de un alcalde a oficiar la boda.

El fiscal general del Estado,
Cándido Conde Pumpido, se pronunció en ese sentido afirmando que «las leyes están para cumplirlas».

A mitad de camino entre responsabilidad y conciencia, el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), el alcalde socialista de La Coruña,
Francisco Vázquez, explicó que no votará la ley en el Senado, pero «la cumpliremos».

Con la ley que el jueves pasado aprobaron 183 diputados (sobre un total de 350), que modifica el Código Civil y que entrará en vigor en julio, España se convierte en el tercer país europeo en autorizar el casamiento entre homosexuales, luego de Holanda y Bélgica. Además, la norma abre la puerta a las adopciones por parte de parejas gays.

Mientras, desde el gobernante Partido Socialista Obrero español (PSOE) se acusó al titular nacional del PP,
Mariano Rajoy, de estimular con su silencio a las actitudes «reaccionarias» de sus alcaldes. Rajoy dijo que la norma que permite el matrimonio gay es innecesaria y un «grave error» porque genera «tensión».

Dejá tu comentario

Te puede interesar