Madrid (ANSA) - Desde hoy, los españoles podrán asegurarse una «muerte digna» si dejan por escrito su voluntad de renunciar al alargamiento innecesario de la vida en caso de quedar incapaces de entender o de valerse por sí mismos.
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Aunque la eutanasia activa continúa siendo ilegal, se podrá decidir renunciar a las terapias de mantenimiento de la vida, que algunos califican de « ensañamiento terapéutico», y elegir una «muerte digna» en caso de padecer una enfermedad terminal o daños cerebrales irreversibles. Los que decidan dejar por escrito su voluntad lo harán en un testamento de vida o biológico que pasará a formar parte de un registro nacional. Luego, el personal sanitario deberá respetar la voluntad del paciente de no prolongar su vida indebidamente. En ese sentido, la Iglesia española fue pionera, ya que en 1989 había propuesto que el testamento de vida también sea una opción para los enfermos terminales de fe católica que quieren evitar el « ensañamiento terapéutico».
El modelo de «testamento de vida», que se puede ver en el sitio Web de la Conferencia Episcopal española, dice: «A mi familia, a mi médico, a mi sacerdote, a mi abogado», y agrega que «la vida es un don y una bendición de Dios, pero no es el valor supremo absoluto».
Con la entrada en vigor de la ley, concluirá hoy un proceso que comenzó en 2002, cuando el Parlamento español aprobó la ley para la autonomía del paciente. En esa ocasión, se decidió la creación de los registros de competencia locales, cuyos datos deberían confluir en un registro central.
Según la ley española, en el testamento biológico se puede poner todo lo que uno quiere, con dos limitaciones: no se pueden solicitar tratamientos ilegales, como la eutanasia, o que vayan contra la práctica médica. Hasta ahora, depositaron su testamento biológico 30.500 personas de 12 comunidades, según fuentes del Ministerio de Salud español citadas por el diario «El País».
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