Su ejecución, inicialmente prevista para octubre, fue pospuesta unos veinte minutos antes del momento fatídico a causa de un recurso de sus abogados, que estimaban que uno de los compuestos del producto inyectado a los condenados a muerte era contrario a una disposición de la Constitución.
Según los abogados, uno de los tres productos empleados en la inyección mortal, el bromuro de pancuronio, una droga a base de curare que paraliza los músculos, puede provocar horribles sufrimientos a la persona ejecutada.
Los abogados estimaban que ese procedimiento violaba la octava enmienda de la Constitución estadounidense, que prohíbe los castigos crueles y excepcionales.
Zimmerman protestó en su momento contra la postergación de su ejecución.
Otros dos condenados a muerte, ambos negros, fueron ejecutados este año en Texas, donde tres ejecuciones más están previstas para febrero.
En total, siete personas fueron ejecutadas ya en Estados Unidos desde el 1 de enero, según el Comité Nacional para la Abolición de la Pena de Muerte.
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