EEUU: Ejército admite que "de milagro" no hubo muertos en el ataque de Irán a la base en Irak

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Comandantes reconocieron que la suerte jugó a favor, ya que el bombardeo ordenado por la República Islámica "duró horas y estuvo diseñado para matar", informó The Washington Post. El presidente Trump se basó en la inexistencia de bajas para no contratacar a Teherán.

Los comandantes de la base militar estadounidense en Irak atacada por Irán la semana pasada, en represalia por la muerte de Qasem Soleimani, admitieron este lunes que fue "un milagro" que no se registraran muertos, contradiciendo las declaraciones del presidente Donald Trump y del Pentágono que se jactaron de la buena respuesta de sus tropas para evitar fatalidades.

De acuerdo a un reportaje del diario The Washington Post, que examinó el lugar del bombardeo junto a una docena de soldados y altos mandos, los militares apostados en esa base esperaban "un ataque sin precedentes con misiles balísticos".

Si bien es cierto que el alerta sobre la magnitud del bombardeo permitió la dispersión de las tropas en distintos búnkers, el daño ocasionado y la duración del ataque, que se extendió durante horas, llevó a los jefes militares de la base a afirmar que la intención de Irán era la de matar.

El teniente coronel Staci Coleman, quien supervisa las operaciones del aeródromo, describió la falta de bajas como "milagrosa". Mientras que el teniente coronel Tim Garland aseguró que los bombardeos "fueron diseñados y organizados para infligir tantas víctimas como sea posible".

Los soldados estadounidenses, informó The Washington Post, debieron esconderse en refugios pequeños y recurrir a búnkers subterráneos creados durante la dictadura de Sadam Huseín.

"La mayoría del personal militar todavía estaba en sus refugios cuando salió el sol, pero con el temor de una posible incursión terrestre. Otros se habían quedado al aire libre toda la noche, vigilando el perímetro y buscando víctimas mientras continuaba el ataque", dijeron las autoridades al diario.

De hecho, en sus primeras declaraciones al respecto, el régimen iraní habló de docenas de muertos y calificó a la operación como "dura venganza", dando cuenta de la envergadura de la ofensiva misilística. Solo cuando Estados Unidos confirmó que no hubo bajas militares, la Guardia Revolucionaria dijo que no tuvo intención de matar sino de demostrar su capacidad de realizar golpes a las tropas estadounidenses.

El impacto de los misiles provocó destrozos incluso dentro de búnkers, reportó The Washington Post. "Arrastró los marcos de las puertas. Los edificios prefabricados se torcieron en cadáveres de metal irreconocibles. Al menos dos soldados fueron arrojados por la ventana de una torre de metros de altura", detalló.

La administración de Donald Trump basó su respuesta a Irán precisamente en la inexistencia de bajas en las tropas. Fue la razón por la que optó por sanciones económicas en lugar de un contrataque militar que hubiera indudablemente involucrado a los dos países en una guerra.

En otra muestra de la imprecisión que ha rodeado a la información que surgió desde la Casa Blanca desde la muerte de Soleimani, el presidente volvió a cambiar este lunes su versión sobre las razones que lo llevaron a ordenar el ataque con drones contra el máximo jefe militar iraní y dijo que "realmente no importa" si iba o no a cometer atentados contra embajadas estadounidenses.

Donald J. Trump on Twitter

"Los medios que propagan noticias falsas y sus socios los demócratas están trabajando arduamente para determinar si el futuro ataque del terrorista Soleimani era 'eminente' o no, y si mi equipo estuvo de acuerdo", escribió Trump, presumiblemente escribiendo mal la palabra "inminente".

"La respuesta a ambas es un SÍ rotundo. ¡Pero realmente no importa dado su horrible pasado!", agregó.

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