La Semana Santa en 2026 se celebra entre el domingo 29 de marzo, que es Domingo de Ramos, y el domingo 5 de abril, que es Pascua. Dentro de ese período, hay jornadas puntuales, sobre todo el Viernes Santo, en las que la Iglesia Católica mantiene normas alimentarias que muchos fieles todavía respetan.
Esta es la única carne que se puede comer en Semana Santa: qué dice la tradición católica y cuáles son las mejores recetas
Durante el calendario religioso cristiano hay días con restricciones alimentarias específicas. Qué prácticas siguen vigentes y cómo adaptarlas hoy.
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Cuál es el plato que se puede comer en Semana Santa
Aunque para algunos es una costumbre más cultural que religiosa, lo cierto es que estas prácticas siguen marcando el ritmo de consumo en buena parte de Argentina. Restaurantes, pescaderías y supermercados ajustan su oferta porque saben que cambia el menú en miles de hogares.
En ese marco, surge una pregunta que se repite todos los años: qué alimentos están permitidos y cuáles no durante la Semana Santa y cuaresma. La respuesta tiene raíces históricas, teológicas y también prácticas, aunque no siempre es interpretada de la misma manera por todos.
Por qué está prohibida la carne roja y blanca en Semana Santa
La tradición católica establece la abstinencia de carne de animales terrestres, lo que incluye tanto la carne roja como la de aves. La explicación no es nutricional, sino simbólica: se trata de un gesto de penitencia y recogimiento que recuerda el sacrificio de Jesucristo.
Según la interpretación más extendida, la carne estaba asociada históricamente a celebraciones, abundancia y estatus, por lo que dejarla de lado implicaba un acto concreto de austeridad. En cambio, el pescado era considerado un alimento más sencillo, accesible y acorde al espíritu de esos días.
Cuándo se puede volver a comer carne
El período de restricción más estricto se concentra en el Viernes Santo, día en que además se recomienda ayuno. A partir del Sábado Santo por la noche, con la celebración de la Vigilia Pascual, las limitaciones empiezan a levantarse.
Ya el Domingo de Pascua marca el fin de la abstinencia y el regreso a la alimentación habitual. Para muchos, ese día tiene un fuerte componente festivo: es común que las mesas vuelvan a incluir carnes, junto con platos tradicionales y reuniones familiares.
Algunas personas extienden ciertas prácticas por decisión personal o espiritual, mientras que otras retoman su dieta sin cambios apenas pasa el viernes. Esa diversidad refleja cómo conviven la doctrina y las costumbres locales.
Los pescados, la gran opción para Semana Santa
En este contexto, el pescado se convierte en protagonista. Es la única carne permitida según la tradición, y además ofrece beneficios nutricionales interesantes: proteínas de calidad, ácidos grasos y minerales como el potasio.
En Argentina, hay opciones para todos los gustos y bolsillos. El merluza, por ejemplo, es uno de los más consumidos por su precio accesible y versatilidad. También aparecen el atún, el salmón o el surubí, según la región.
Entre las preparaciones más elegidas están las clásicas empanadas de vigilia, el pescado al horno con papas, las milanesas de pescado o incluso guisos livianos. En los últimos años se sumaron variantes más modernas, como tacos o bowls, que muestran cómo la tradición se adapta a nuevas formas de comer.
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