Estilo
Brasil recordará hoy el 40° aniversario del último golpe militar con una proliferación de seminarios de reflexión y publicaciones, en un ambiente calmo y muy diferente del crispado de nuestro país. El ejército, que se proclamó ayer «libre de resentimientos», puso de relieve «la importancia de vivir en una sociedad cuyos hijos no están divididos por las pasiones ideológicas y no están expuestos a las inquietudes del pasado». Es cierto que la guerra interna en ese país fue menos intensa (se reconocen 288 personas muertas o desaparecidas), que el golpe sucedió más lejos en el tiempo (1964) y que no hubo, como en la Argentina, un conflicto bélico con otro país. Sin embargo, es para destacar la impronta que se ha dado allí a la fecha. Brasil es gobernado por un partido de izquierda y por un presidente que se enfrentó duramente al régimen militar. Pero ellos no reviven los fantasmas del enfrentamiento y no plantean visiones sesgadas del pasado.
-
Cerraron los comicios en Hungría con una participación histórica
-
Irán le responde a Trump y amenaza con atacar a los buques militares que se acerquen a Ormuz
El Estado brasileño reconoce que durante el régimen militar 288 personas resultaron muertas o desaparecieron a manos de los organismos de seguridad. Militares retirados, por su parte, sitúan en 122 los muertos a manos de organizaciones guerrilleras.
En 1979, el gobierno militar dictó una amnistía «amplia, general e irrestricta», que benefició tanto a los opositores como a los militares. Esa ley nunca fue impugnada. «El gobierno de transición de José Sarney consideró prudente, para consolidar la democracia, no remover el pasado», declaró Jaguaribe.
Las familias de los muertos y desaparecidos a manos de la dictadura fueron indemnizadas por el pasado gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso (1994-2002), con un promedio de 80.000 dólares cada una. Actualmente, subsiste una reivindicación de los familiares de 69 guerrilleros muertos en la guerrilla rural del Araguaia entre 1972 y 1975, estado amazónico de Pará, que reclaman la devolución de sus cadáveres.
El ministro de Defensa del gobierno Lula, José Viegas, declaró el 10 de marzo pasado que todos los archivos militares sobre esta campaña fueron quemados hace más de 20 años.
La dictadura brasileña se endureció bajo las presidencias de los generales Arthur Costa e Silva (1967-1969) y Emilio Garrastazu Médici (1969-1974), cuando enfrentaron una ofensiva de movimientos de guerrilla urbana primero, y rural después, contra los que utilizaron la tortura y las ejecuciones extrajudiciales. Con la presidencia del general Ernesto Geisel (1974-1979) comenzó la apertura política.




Dejá tu comentario