Londres, París y Moscú (EFE, ANSA, AFP) - Los gobiernos europeos, desde París hasta Moscú, volvieron a tomar distancia de un eventual ataque por parte de Estados Unidos a Irak. Las críticas a Washington fueron por «poner etiquetas como en la guerra fría» y por plantear un escenario que «no dice la verdad», aunque coincidieron en que el régimen de Bagdad «debe ser controlado».
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En una señal de distensión, el viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, indicó que su país está dispuesto a contribuir para alcanzar una «solución completa» al conflicto que lo enfrenta a Occidente, en una entrevista que el diario alemán «Frankfurter Allgemeine Zeitung» publica hoy.
Aziz, en esa entrevista realizada en Bagdad, admitió también la posibilidad de que Naciones Unidas lleve a cabo «una forma de inspección» para verificar si su país dispone de armas de destrucción masiva, precisando que no debe de limitarse sólo a Irak, sino que es necesario comprobar que no hay armas de ese tipo en toda la región. Este es el punto más irritante para EE.UU., por el rechazo (que ayer se reiteró oficialmente) de Saddam Hussein de permitir el ingreso de observadores.
Con nuevas declaraciones, Francia se alejó más de la Casa Blanca y mira con creciente desconfianza la unilateralidad del presidente George W. Bush. El titular de Defensa, Alain Richard, criticó con dureza el embargo contra Irak que EE.UU. sigue imponiendo con apoyo británico. «Irak está sometido a las reglas de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para verificar su nivel de armamento. No las respetó. Es necesario mantener la presión sobre ese país, pero no pensamos que la solución buena sea el embargo que azota a la población. Y menos la ofensiva militar», dijo el ministro socialista.
Richard destacó que, «al igual que todos los europeos», el gobierno francés tiene grandes reservas sobre el «eje del mal», la fórmula lanzada por el presidente norteamericano en ocasión del discurso del estado de la Unión, en el que incluyó a Irak, Corea del Norte e Irán.
Según juicio de Richard, la fórmula «no dice la verdad» sobre las «fuentes de inestabilidad y de peligro del mundo», aún cuando Corea del Norte e Irak persiguen «proyectos de armamento que son condenables y deben ser controlados». El ministro con sus críticas complementó las opiniones ya expuestas por el canciller Hubert Vedrine y el propio primer ministro Lionel Jospin. Bush, por su parte, reiteró que se reserva «todas» las opciones para impedir a Bagdad hacerse con armas de destrucción masiva, un operativo que según el diario londinense «The Guardian», «ya empezó». Ello despertó la extrañeza del encargado de Defensa británico, George Hoon, porque no cree que «se lleve a cabo una operación de esa magnitud sin que el Reino Unido haya sido consultado previamente».
También el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Igor Ivanov, recordó la existencia de «procedimientos internacionales. Las acciones unilaterales, vengan de donde vengan, de ninguna manera servirán al fortalecimiento de la coalición antiterrorista internacional», señaló. Ivanov agregó que «las afirmaciones de poner etiquetas forman parte de la guerra fría».
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