Ex aliado de Chávez fustigó "socialismo del siglo XXI"
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Hugo Chávez, en junio de 2006 en su programa «Aló Presidente». Las críticas hacia el mandatario aumentaron luego de que el Congreso aprobara otorgarle superpoderes.
«Es importante que comiencen a aparecer esos perfiles, porque sólo en la medida en que la oposición reconozca que Venezuela cambió para siempre, que se sumerjan en las instituciones de la revolución, en esa misma medida podrá Venezuela tener una oposición responsable y decente», dijo.
«Ser una oposición conspiradora les hace mucho mal a la oposición y al propio proceso (revolucionario). Estimula la tendencia irracional en ambos sectores», añadió.
El ex vicepresidente admitió también que de parte del chavismo «ha habido una falla» y no ha sabido convencer a los opositores, que obtuvieron 4,2 millones de votos en diciembre, de que «es posible convivir pacíficamente dentro del proceso».
«Ese desafío no ha sido asumido como debe ser. Creo que ha habido fallas, evidentemente ha habido sectarismo, ha habido desprecio», refirió.
Rangel, quien como canciller, ministro de la Defensa y vicepresidente acompañó a Chávez desde que éste asumió la presidencia en 1999, salió del gobierno el pasado 8 de enero, cuando el mandatario nombró un nuevo gabinete tras su reelección el 3 de diciembre.
Sobre su remoción, el ex vicepresidente indicó que Chávez le planteó pocos días antes la conveniencia de tener «lo que él llama una vicepresidencia más operativa, más involucrada en los nuevos proyectos».
«Después, hemos estado en contacto permanente todo este tiempo, hemos comentado la situación política del país», dijo Rangel, quien fue sustituidoen el cargo por Jorge Rodríguez, un psiquiatra de 41 años, que se desempeñó como rector principal del Consejo Nacional Electoral entre 2002 y 2004.
Rangel, de 76 años, era considerado el principal operador político en el gobierno de Chávez, con una trayectoria que comenzó en la lucha contra la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez (1948-58), que lo llevó a exiliarse en Chile.
Convertido en un incansable defensor de los derechos humanos, fue diputado y candidato presidencial de la izquierda en varias ocasiones.




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