Apenas ganó la Presidencia, causaron polémica sus vacaciones en el yate de un empresario en el Mediterráneo. Ahora, pasa lo propio con su viaje a New Hampshire, EE.UU., donde comparte con dos familias una villa de 20.000 dólares semanales. Pero Nicolas Sarkozy salió ayer a defenderse. «Ellos alquilaron una casa y nos invitaron», dijo al justificar que su descanso no le cuesta un centavo al Estado francés.
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