Extremistas de Filipinas atacaron a norteamericanos
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Manifestantes de izquierda que se oponen a la presencia militar de EEUU en Filipinas protagonizaron violentos enfrentamientos con la policía.
En tanto, confirmando lo expresado en el discurso sobre el Estado de la Unión dirigido el martes pasado ante el Congreso estadounidense, Bush advirtió a Irak, Irán y Corea del Norte que «mejor pongan sus cosas en orden» o enfrentarán las consecuencias. «Si usted es una de esas naciones que desarrollan armas de exterminio masivo y planea asociarse con un grupo terrorista o está ahora patrocinando el terrorismo, también está en nuestra lista de vigilancia, y la Justicia recaerá sobre ustedes», dijo Bush.
A pesar de la contundencia de las palabras de la administración Bush, el vocero Ari Fleischer matizó que no deben ser valoradas como que «hay inminentes acciones militares».
La sólida coalición que logró Bush para los ataques contra los talibanes y Al-Qaeda de parte de casi todo el mundo, tanto de sus aliados tradicionales como de algunos antiguos enemigos, no parece reproducirse ante una eventual ampliación de la guerra «más allá de Afganistán», como dijo el presidente estadounidense.
Numerosos políticos laboristas, el partido del primer ministro Tony Blair, dijeron que la retórica de línea dura de Bush no encaja con el enfoque cauteloso mantenido por Londres hacia Teherán y Pyongyang. En setiembre, el canciller británico Jack Straw realizó una histórica visita a Irán en la que se acercaron posiciones. El miércoles, en tanto, Francia ya había reclamado a Washington moderación en sus advertencias.
«China no está a favor de la utilización de semejantes términos en las relaciones internacionales, que minan la atmósfera para buscar una solución», indicó por su parte el vocero de Asuntos Exteriores, Kong Quan. «Los países deben ser tratados con igualdad», reafirmó el vocero.
En el mundo árabe y musulmán, la reacción fue directamente de indignación. El presidente de Irán, el moderado Mohammed Jatami, calificó las palabras de Bush como «intervencionistas, belicosas, repeticiones de propaganda pasada y sobre todo, insultantes». Más ácida fue la reacción del líder supremo iraní, Ali Jamenei, para quien Bush es el «demonio supremo».
Mientras, el vicepresidente iraquí, Taha Yasin Ramadan, estimó que «las mayores fuentes de maldad son de los Estados Unidos y de la entidad sionista (Israel), dijo el vice mandatario.




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