El líder de 60 por ciento de la población iraquí rara vez es visto en público o sale de la ciudad sagrada de Najaf, a unos 160 kilómetros al sur de Bagdad. En las últimas semanas, Sistani, de 73 años, se pronunció en contra de la propuesta estadounidense para devolverle el control del gobierno a los iraquíes antes del 1 de julio, exigiendo elecciones directas en vez de las asambleas regionales indirectas que promueve Estados Unidos al estilo de Afganistán.
Ayer, en tanto, varios hombres encapuchados mataron a dos iraquíes acusados de colaboracionismo con EE.UU. cuando salían de sus casas en Faluja, mientras las fuerzas estadounidenses arrestaron a 106 supuestos insurgentes, entre ellos un ex general, en diversas zonas del país.
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