29 de agosto 2011 - 08:25

Familia de Gadafi escapó a Argelia y los rebeldes anunciaron la muerte de uno de sus hijos

Muamar Gadafi
Muamar Gadafi
La esposa de Muamar el Gadafi y otros miembros de su familia se refugiaron el lunes en Argelia, aunque el paradero del líder continuaba siendo un misterio una semana después de que los rebeldes lo derrocaran.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Argelia dijo que la esposa de Gadafi, Safia, su hija Aisha y sus hijos Hannibal y Mohamed ingresaron al país el lunes por la mañana.

Un portavoz del Consejo Nacional de Transición (CNT) acusó a Argelia, vecino occidental de Libia, de un acto de agresión y dijo que el consejo buscará la extradición de Gadafi.

Un importante funcionario rebelde también dijo que Jamis, hijo de Gadafi y temido comandante militar, murió en un enfrentamiento en las afueras de Trípoli. El reporte no pudo ser verificado de forma independiente.

En tanto, las fuerzas rebeldes se congregaron el lunes en las cercanías de Sirte, la localidad natal de Muamar el Gadafi, esperando sellar su revolución con la captura de uno de los últimos bastiones del líder ya sea por fuerza o negociación.

El paradero de Gadafi ha sido un misterio desde que Trípoli cayó ante sus enemigos y su régimen colapsó la semana pasada tras 42 años en el poder.

Estados Unidos dijo el lunes que no tenía indicios de que Gadafi haya dejado el país. "Si supiéramos dónde está, se lo diríamos a las fuerzas de oposición", afirmó un portavoz de la Casa Blanca.

La medida de Argelia de aceptar a la esposa y los hijos de Gadafi enfureció a los líderes rebeldes, que quieren que el exgobernante y su entorno respondan por los años de represión, ya que temen que pueda orquestar una nueva insurgencia a menos que sea capturado.

"Prometimos un juicio justo para todos esos criminales y por lo tanto consideramos esto como un acto de agresión", dijo el portavoz Mahmoud Shamman. "Advertimos a todos de no refugiar a Gadafi y sus hijos. Los estamos buscando para arrestarlos", añadió.

Los bastiones de Gadafi en Sirte y algunas localidades al sur, en las profundidades del desierto, siguen siendo un desafío para los nuevos gobernantes de Libia.

Mustafa Abdel Jalil, presidente del CNT, pidió a la OTAN que mantenga su campaña de ataques aéreos, iniciada hace cinco meses y que brindó un respaldo esencial para los mal equipados rebeldes que se levantaron en febrero contra Gadafi.

"Solicito la constante protección de la OTAN y sus aliados contra este tirano", afirmó Mustafa Abdel Jalil en Qatar, un pequeño estado del Golfo Pérsico que respaldó la revuelta. "El todavía es una amenaza, no sólo para los libios sino para todo el mundo", señaló.

Tanto si Gadafi protagoniza una última batalla en Sirte como si no, la ciudad es un objetivo estratégico y simbólico para los nuevos gobernantes de Libia, mientras estrechan su control sobre el vasto país del norte de África.

El CNT ofreció una amnistía y una recompensa de 1,3 millones de dólares para cualquiera que mate o capture a Gadafi.

Sus fuerzas han avanzado hacia Sirte desde el este y el oeste, incluso mientras continúan las negociaciones para la rendición del derrocado gobernante.

En el este, combatientes rebeldes avanzaron siete kilómetros pasada la localidad de Bin Jawad y aseguraron el cruce de Nawfaliyah, dijo un portavoz rebelde.

Marwan Mustapha, un conductor de ambulancia en Nawfaliya, asegurada por los rebeldes, dijo: "Si Dios quiere, los rebeldes entrarán a la ciudad sin derramar sangre y las negociaciones habrán tenido éxito. Pero si tienen que entrar por la fuerza, habrá derramamiento de sangre". La muerte del hijo de Gadafi, si se confirma, también dañaría sus posibilidades de una resistencia militar.

El coronel Al-Mahdi Al-Haragi, a cargo de la Brigada Trípoli del Ejército rebelde, dijo que tenía la confirmación de que Jamis fue gravemente herido en un enfrentamiento cerca de Ben Walid, al oeste de la capital. Jamis fue llevado a un hospital pero murió debido a las heridas y fue enterrado en el área, dijo Al-Haragi.

Un funcionario estadounidense, quien habló bajo condición de anonimato, dijo que Washington no podía confirmar la muerte de Jamis, pero destacó que se había recibido información similar de "fuentes confiables". En otras dos ocasiones durante el levantamiento se informó de la muerte de Jamis.

En tanto, los rebeldes están "casi seguros" de que el jefe de inteligencia de Gadafi, Abdullah al-Senussi, murió el sábado junto a Khamis, sostuvo el portavoz militar insurgente Ahmed Bani a la cadena Al Arabiya.

Anteriormente el lunes, el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo, dijo que podría emitir un pedido de arresto para Jamis.

Human Rights Watch informó que la Brigada Jamis, una fuerza bajo su comando, habría llevado adelante ejecuciones sumarias a detenidos, cuyos cuerpos fueron encontrados en un depósito en Trípoli.

La CPI ya había aprobado pedidos de arresto para Gadafi, su hijo Saif al-Islam, y el jefe de inteligencia Abdullah al-Senussi por crímenes contra la humanidad.

Preocupados por preservar su imagen ante el mundo y heridos por las noticias sobre el hallazgo de leales a Gadafi muertos con las manos atadas a la espalda, los líderes del CNT enviaron un mensaje instando a no maltratar a los prisioneros.

En Trípoli se oían disparos ocasionales pero las agencias humanitarias dijeron que registraron una recuperación de los servicios médicos y de otra índole.

Los habitantes de la capital, afectados por escasez de comida, combustible y agua, se aventuraron a salir para comprar antes de la fiesta del Eid al Firt, que pone fin al Ramadán, el mes del ayuno musulmán.

"Gracias a Dios este Eid tiene un sabor especial. Este Eid tenemos libertad", dijo Adel Kashad, de 47 años, un experto en informática en una firma petrolera que estaba en un mercado de verduras. "Libia tiene un nuevo amanecer", sostuvo.

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