Miami (AFP, EFE) - El estado norteamericano de Florida, convertido en el hazmerreír de medio mundo tras el desastre electoral de las presidenciales de 2000, protagoniza un fiasco similar dos años después pese a una modernización de su sistema de voto urgentemente emprendida tras la polémica batalla entre George W. Bush y Al Gore.
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En medio del fiasco, Janet Reno, ex secretaria de Justicia de la administración de Bill Clinton, se encaminaba ayer hacia la derrota en las primarias del Partido Demócrata para designar candidato a gobernador, según resultados parciales divulgados ayer tras un polémico proceso electoral. Bill McBride, abogado de 57 años, y hasta hace poco un desconocido en los medios políticos, lograba 45% de los votos frente a 43,3% para Reno, escrutado 98% de los sufragios.
Impulsada por Jeb Bush, gobernador del estado y hermano del presidente estadounidense, la reforma costó 32 millones de dólares. Gracias a esa reforma se reemplazaron los viejos sistemas de voto con tarjetas perforadas por pantallas electrónicas, y se entrenó personal para evitar otra debacle.
Pero casi 48 horas después del cierre de los colegios electorales, el martes por la noche, las autoridades no pueden determinar aún quién es el vencedor de la primaria por la candidatura demócrata en el estado, si Reno o McBride.
• Desastre
La jornada electoral del martes, la primera que ponía a prueba la publicitada reforma, se convirtió en un absoluto desastre en dos de los mayores condados del estado, Miami-Dade y Broward.
Algunos colegios electorales no abrieron a la hora prevista e incluso no lo hicieron hasta media tarde. En otros lugares, las modernas pantallas electrónicas de voto no funcionaron hasta varias horas después de la apertura de los colegios. Consecuencia: numerosos votantes alegaron que se les violó su derecho a sufragar.
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