La Habana (AFP, Reuters, EFE) - Fidel Castro salió ayer en defensa del presidente venezolano, Hugo Chávez, y sus otros aliados latinoamericanos por las posiciones radicales que plantearon en la Cumbre Iberoamericana, y, en un artículo de prensa, puso el dedo en la llaga al hablar de una «supuesta izquierda» con la que marcó agrias diferencias.
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«La crítica de Chávez a Europa fue demoledora. La Europa que precisamente pretendió dar lecciones de rectoría en esa Cumbre Iberoamericana», dijo Castro sin mencionar directamente a España, o sus representantes -José Luis Rodríguez Zapatero y el rey Juan Carlos-, con quienes el venezolano tuvo el choque.
Castro, alejado del poder hace más de 15 meses por una grave crisis de salud, cita en su artículo, publicado en « Juventud Rebelde», al revolucionario argentino-cubano, Ernesto Che Guevara, para establecer diferencias entre las posiciones radicales adoptadas por Venezuela, Nicaragua y Bolivia, con otros gobiernos que se denominan también de izquierda.
«Con dolor profundo escucharía (el Che) los discursos que desde posiciones tradicionales de izquierda se pronunciaron», dice Castro, y añade que «los de la derecha asumieron las posiciones igualmente tradicionales haciendo inteligentes concesiones a la supuesta izquierda». Con esta fórmula despectiva, el dictador convaleciente pareció aludir a los presidentes de Brasil, Chile, Uruguay y Argentina.
Agregó que «en las palabras de Daniel (Ortega) y Evo (Morales) se escucharon las voces de Sandino y de las culturas milenarias de este hemisferio».
Ortega propuso dejar la Organización de Estados Americanos (OEA) y agrupar únicamente a los países iberoamericanos, sin Estados Unidos, mientras que Morales denunció una conspiración interna en su país e involucró en ella al embajador de Washington en La Paz, Philip Goldberg.
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