Francia: la izquierda ganó en unas elecciones departamentales marcadas por el ascenso de la ultraderecha
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Martine Aubry, actual primera secretaria del Partido Socialista francés.
A poco más de un año de las Presidenciales, los resultados de estos comicios locales fueron leídos por todos los líderes políticos a nivel nacional.
La socialista, Martine Aubry, consideró que el resultado de las Cantonales "abre la puerta del cambio" que debe concretarse en 2012.
Los socialistas arrebataron varios departamentos a la derecha y se presentaron como la primera fuerza política del país, un patrimonio que Aubry pidió rentabilizar en las Presidenciales del año próximo con un proyecto "que devuelva la ilusión de los franceses" y con "la unión de toda la izquierda".
Las Cantonales son las segundas elecciones de ámbito nacional que ganan los socialistas desde que Aubry se hizo con las riendas del partido, tras las Regionales del año pasado, lo que conforta su liderazgo en la formación.
El mes próximo el Partido Socialista presentará su programa para conquistar el Elíseo y en verano se celebrarán las primarias con las que designarán su candidato.
El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, es el candidato mejor valorado en las encuestas, pero todavía no ha mostrado su intención de presentarse.
En las Cantonales, los socialistas se beneficiaron de los votos de formaciones ecologistas y de los comunistas en las circunscripciones donde no pasaron a la segunda vuelta.
El principal castigado de la noche electoral fue la UMP de Sarkozy, que se dejó votos y electos. Su secretario general, Jean-François Copé, explicó la caída por los efectos de la crisis económica, que pasaron factura al Gobierno y no ocultó su "decepción" por el resultado.
Agregó que los socialistas "tampoco tienen motivos para alegrarse" porque "su victoria ha sido menos importante de lo que venían anunciando".
Un argumento que compartió el primer ministro, François Fillon, quien consideró que sus candidatos "resistieron bien pese al contexto de crisis".
Copé reconoció que muchos de sus votantes se abstuvieron pero otros apoyaron al FN, lo que merece "una reflexión" interna.
"Hemos escuchado el mensaje", afirmó el líder de la UMP, que tras la primera vuelta no dio consigna de voto a sus electores en los cantones donde no lograron pasar a la segunda.
Esa estrategia provocó divisiones internas en el partido, entre sectores que consideran que la UMP debe afrontar los debates que alimentan el electorado del FN, como la inmigración o la identidad nacional, y quienes piensan que hay que alejarse de los ultraderechistas.




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